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Documento:

ESPACIOS Y EQUIPAMIENTOS DE OCIO Y RECREACIÓN

Y LAS POLÍTICAS PUBLICAS

Autor:

ADEMIR MÜLLER. [1]

Origen:

14 ENAREL.
Santa Cruz do Sud, Brasil en Noviembre de 2002

TRADUCCION: Carlos Alberto Rico A. / FUNLIBRE

 

 

 

 

 

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ademir@dedfis.unisc.br

El presente documento es la ponencia en portugués que con el título “Espacios e equipamentos de lazer e recreação e as políticas públicas” realizó el Prof. Ademir Müller en el 14 Encuentro Nacional de Recreación y Lazer – ENAREL, realizado en Santa Cruz do Sud, Brasil en Noviembre de 2002.

Aunque no hay en castellano un término equivalente al portugués LAZER, su sentido engloba a los nuestros de ocio y recreación, que es el que se le da en la traducción

RESUMEN

La cuestión espacial del ocio y la recreación, dentro de la sociedad contemporánea, posee una complejidad que se origina en la concentración urbana, se desarrolla y provoca consecuencias en la relación existente entre los diferentes tiempos del hombre urbano - tiempo de trabajo, tiempo liberado de trabajo pero no libre de obligaciones sociales, y tiempo disponible para el ocio. La cuestión del espacio influencia sobremanera  la actitud que las personas adoptan frente a sus experiencias de ocio y recreación, que por su parte acarrean repercusiones en las políticas públicas de ocio y recreación. El principal objetivo de este texto es reflexionar sobre la toma de conciencia de la importancia social del espacio como el eje de las relaciones de convivencia y del papel que debe ser desempeñado por el poder público como creador, mantenedor y animador sociocultural, de manera sustentable, de esos espacios.

 

INTRODUCCIÓN

A la recreación y los espacios y equipamientos para vivenciarla no se les entiende como algo esencial, no se les presta la atención necesaria y tampoco se les asigna su real importancia en una política de administración urbana, y, adicionalmente, son de los elementos poco reivindicados por la población, al menos organizadamente. Esa constatación aparece cuando recorremos algunas ciudades del Valle del Río Pardo y notamos la escasez, el descuido y lo inadecuado de muchos espacios públicos destinados al uso recreativo.

Según Marcellino, citado por Pellegrin (1996, p. 33):

 “El ocio y la recreación poseen un carácter “revolucionario”, pues es en el tiempo de lazer, cuando se obtiene la vivencia de algunas cosas por la voluntad y satisfacción de hacerlas, el encuentro con personas, con lo “nuevo” y lo “diferente”, en que se encuentran posibilidades de cuestionamiento de los valores de la estructura social, y de las relaciones entre sociedades y espacio”.

El espacio de recreación tiene pues importancia social al ser un espacio de encuentro y de convivencia. A través de ese convivir, puede acontecer una toma de conciencia, o el incitar a la persona a descubrir que los espacios urbanos -equipados, conservados y, principalmente, animados para el ocio y la recreación- son indispensables para una vida mejor para todos y se constituyen en un derecho de los brasileros.

Según Bramante (1995, p. 14):

 “la pasividad de la población que no reivindica (y que tantas veces no está preparada para reivindicar) del gobierno acciones consistentes para el sector, redundan en frágiles políticas de ocio y recreación, tanto en el nivel federal, como en el estadual y municipal”.

La pasividad, acarreada por la aplicación de políticas paternalistas en el área del ocio y la recreación, genera en las personas la tendencia a esperar que le solucionen los problemas. La forma de gobernar a través de los despachos no desarrolla una metodología de acción comunitaria, no asume el compromiso de educar para y por el ocio y la recreación, y lleva a no preparar a la población para que ejerza su ciudadanía.

El análisis sobre el aspecto espacial del ocio y la recreación, su problemática con relación al tiempo, la actitud y el espacio dentro de la sociedad contemporánea, y el origen, desarrollo y consecuencia de ese situación, tienen repercusiones en las políticas públicas. Y esto es lo que pasaremos a abordar en este texto.

LA TOMA DE CONCIENCIA DE LA IMPORTANCIA DE LOS ESPACIOS DE OCIO Y RECREACION

La opción del poder público debería ser la de privilegiar servicios para la mayoría de la población, ampliando su base de conocimiento de los contenidos culturales del ocio y la recreación, pero sin descuidar el apoyo al desarrollo de experiencias de ocio y recreación en diferentes niveles.

Además de los espacios públicos para el ocio y la recreación, se debe considerar que la casa es, o puede ser, el principal equipamiento de ocio y recreación de las personas, ya que es en ella en donde se pasa la mayoría del tiempo liberado del trabajo. En cuanto al ocio y la recreación fuera de casa podemos verificar a través de la investigación “Significado Político de Espacio: implicaciones para el lazer en condominios, un estudio de caso” hecha por Pellegrin (1995), las siguientes conclusiones a las que llega: a) La valorización de la calle en cuanto espacio de ocio y recreación es un tema para el poder público. En las ciudades grandes, que tienen pocos espacios públicos vacíos, muchas veces falta seguridad en los equipamientos públicos de ocio y recreación, y el transporte hasta ellos es limitado; b) Cabe a las Alcaldías, secretarias y órganos públicos de la administración en general, buscar soluciones para que se den las transformaciones y adaptaciones necesarias en el espacio de ocio y recreación, de forma que la población sea involucrada en ese proceso. Debe tomar nota de la apropiación que los ciudadanos establecen con el espacio urbano, como espacio de ocio y recreación; c) Es necesario trabajar con estrategias de acción que privilegien la participación de la población (Pellegrin, 1996).

Según Santini (1993), la sociedad actual precisa observar y analizar la problemática espacial del ocio y la recreación. El hombre se está limitando a un espacio mínimo para su supervivencia y ello puede afectar su calidad de vida. Con el aumento de la población y una concentración urbana exagerada, las áreas verdes y los espacios de ocio y recreación son cada vez mas escasos. De allí la necesidad de una legislación que proteja al medio ambiente y reserve áreas generosas en el medio urbano, para que puedan ser planeadas las infraestructuras  adecuadas para el ocio y la recreación y los deportes.

El aumento considerable de la población en el medio urbano ocasionó la disminución del espacio disponible para la realización del ocio y la recreación. Las áreas residenciales sufren una disminución razonable de sus “territorios”, derivando en la restricción de los espacios para ocio y la recreación. Hoy las familias tampoco disponen de las calles de la ciudad para aprovecharlas como espacio de ocio y recreación, pues estas ofrecen peligro y violencia. Con esa constatación, hubo una variación en los hábitos de ocio y recreación y en las formas de relación social. A partir de esto, se precisó desarrollar y valorizar el ocio y la recreación individual, restringida y limitada a cuatro paredes (Neto, 1993).

En el año de 1920 apenas el 10,7% de la población residía en las ciudades. Entretanto, en 1991, el censo demográfico acusaba un porcentual de 77,1% de los brasileros residiendo y trabajando en las metrópolis (Pina, 1996).

Conforme a Pina (1996), con ese aumento exacerbado de la población en el medio urbano, el territorio pasa a ser solicitado por un número creciente de habitantes y es necesario que existan más áreas y sistemas operacionales de circulación, comunicación, energía, servicios y otros. Con estos aspectos no solucionados, quedan reducidos gradualmente tanto el espacio urbano como la calidad de vida de sus habitantes.

Santini (1993, p. 34) afirma que “para la supervivencia del hombre se hacen necesarios algunos elementos básicos, tales como agua, alimentación y el aire. Muchas veces, sin embargo, nos olvidamos de un elemento sin el cual el hombre no es capaz de vivir: el espacio”. El espacio puede ser considerado como un sentimiento complejo. Es una exigencia para la supervivencia de cualquier ser y es, específicamente para el hombre, fundamental para su bienestar psicológico, además de ser una necesidad social.

El ocio y la recreación como uno de los principales puntos para la calidad de vida, han pasado por transformaciones en la relación ciudadano y espacio urbano. Como los espacios libres dentro de las ciudades son cada vez menores, dado que las exigencias de espacio para fines económicos y servicios aumentan significativamente, es inviable la libre utilización de estos espacios por la población, pues son ambientes controlados por terceros, no teniendo el ciudadano, autonomía para disfrutar del espacio conforme su voluntad. Observando en especial la edad infantil, se nota que el contexto urbano no tiene mucho espacio a ofrecer para que los niños jueguen y se diviertan. (Pina, 1996).

Según Santini (1993), el hombre transforma el espacio natural, que se torna una apreciación cultural, pudiendo ser organizado de diversas maneras conforme a la complejidad y sofisticación tecnológica del grupo que en él se instala. Los principios básicos para la organización espacial siguen factores como la postura y la estructura del cuerpo humano. A partir de la experiencia de su cuerpo, el ser humano organiza su espacio, observando sus exigencias biopsicosociales. Ese espacio organizado y animado es el medio ambiente, el cual está constituido de un medio físico, estético y psicológico.

Así, conforme a Santini (1993), en este contexto se observan relaciones humanas que se originan de situaciones determinadas:

Territorialidad – es la forma de defensa del territorio: el hombre inventó varias maneras de defender lo que considera es suyo, como por ejemplo, la propia tierra o su residencia, que está protegida legalmente por las autoridades, existiendo así una gran diferencia entre propiedad particular (un individuo) y propiedad pública (grupo);

Distancia crítica – es un espacio a nuestro rededor que cuando es invadido nos incomoda: seria un espacio estrecho separando la distancia de fuga de la de ataque. Se compara con el momento en que una persona desconocida le pide una información pero se aproxima mucho a su rostro. La reacción automática es apartarse. Esto seria la invasión de la distancia crítica, que dependerá de la cultura, de la situación y de la persona;

Espacio crítico – todos los animales tienen una exigencia mínima de espacio, sin el cual la supervivencia es imposible. El ser humano solo consigue vivir en multitud si tiene un determinado desapego de ella. Solamente es posible una vida normal si ocurren contactos con un número limitado de personas. El ser humano puede percibir la situación de multitud a través de la temperatura. Las personas poseen un campo térmico, así en el momento en que existe una multitud, esa temperatura aumenta por causa de la intersección con la de los demás individuos. De ahí que sea casi imposible el control social de una multitud agitada, la que precisa de mayor espacio que una multitud fría;

Alcantarillado comportamental – una teoría simplista para resolver el problema seria eliminar algunos individuos, mas como eso es imposible se precisa tener una jerarquía social y una organización. El ser humano necesita permanecer solo por algunos instantes, no consiguiendo sobrevivir en total desorden en una aglomeración, pues el desorden perjudica funciones sociales del hombre llevando a la desorganización. La territorialidad pasa a ser irrespetada en el caso que no sea mantenida a la fuerza. Todos los síntomas, en ese caso, colaborarían para que ocurriera un colapso de la población o hasta la misma muerte en masa.

Santini (1993, p.39) señala que el problema está en el aumento considerable de la población en las grandes ciudades, que imposibilita la privacidad de las familias. Este factor es agravado por la especulación inmobiliaria que disminuye las residencias y transforma los centros de las urbes en centros comerciales con precios e impuestos altísimos. Ese alto precio puede ser compensado por su uso intensivo. A partir de esto “la ciudad puede ser clasificada como un medio técnico, pues es el ejemplo más contundente que se puede dar en el sentido de alteración del medio ambiente”.

Cuando la ciudad no es planeada, se torna una colcha de retazos de diferentes épocas, observándose la existencia de jerarquías conforme el período y, con el crecimiento tecnológico y económico, llevará a la aglomeración heterogénea como también a una posible promiscuidad (ibidem).

El hombre precisó dedicar buena parte de su tiempo social para el trabajo, que ocupa parte central en la vida diaria, siendo las 24 horas divididas para realizar actividades específicas: un período de estos es dedicado a actividades discrecionales, siendo el tiempo dedicado a ocio y recreación un hecho originario de nuestra época (ibidem). Con el exceso de carga horaria, el trabajador luchó por mejores condiciones, lo cual derivó en la disminución de esa carga y el descanso remunerado. Surgió, como consecuencia de esos eventos, una nueva figura social, el hombre-pos-trabajo, y el fenómeno del tiempo libre. La actividad laboral en la industria se torna fragmentada y alienante, precisando el hombre de tiempo libre para encontrar un sentimiento de bien-estar y satisfacción íntima, que igualmente le provea de la posibilidad de escoger la actividad a realizar. Surgen entonces tres elementos esenciales en el ocio y la recreación: el tiempo libre, la actitud con que es encarada la actividad discrecional y el espacio de ocio y recreación (ibidem).

Con el crecimiento desordenado y desequilibrado de las ciudades, el aspecto más vulnerable, entre otros, fue el de los espacios para el ocio y la recreación. El espacio urbano se transformó en un espacio para construcción, tornándose el paisaje urbano en algo creado por el ser humano para habitar. Las áreas libres que había ceden su lugar a avenidas, predios e industrias, quedando poquísimo espacio para el ocio y la recreación. A partir de eso, adultos y principalmente niños quedarán perjudicados: reducidos al cuarto de juegos, la televisión, y paseos apenas el fin de semana. Surge, en ese momento, el interés de pasear en el campo o la playa, donde existen espacios para actividades que exigen esfuerzo físico en ambientes mas espaciosos, libres, abiertos (ibidem).

Según Santini (1993, p. 43):

 “El citadino de la gran urbe necesita de áreas próximas a su morada, para que en ellas practique actividades de ocio y recreación y evite, principalmente, los desplazamientos – factor de gran importancia en nuestros días por el consumo de tiempo requerido por esta actividad”.

En las ciudades grandes ocurrió la verticalización, mas en los espacios liberados  fueron realizadas nuevas construcciones y no áreas de ocio y recreación. Existen áreas recreativas en los edificios, mas no son las ideales. El campo de juego (play-ground), los árboles y el piso impermeable solo reproducen un ambiente artificial. Sin embrago, en la vida urbana existe una búsqueda inacabada por áreas abiertas (parques, plazas) y por eso éstas se tornan lugares centralizadores de multitudes (ibidem).

Dieckert (1983) presenta un modelo de infraestructura de Ocio y Recreación y de Deporte para Todos en un barrio o en una cuadra, teniendo como objetivo proporcionar un parque en la esquina, algo próximo de los moradores. Ese modelo de parque comprende como mínimo la dimensión de un manzana y no ultrapasa un barrio.

Hoy un niño pequeño puede disponer de actividades de ocio y recreación apenas en su propia casa o apartamento. Últimamente para los niños de cinco a doce años, la distancia que es viable recorrer de la casa de habitación al parque sería de 150 a 200 metros, dentro de la manzana. Para adolescentes de doce a dieciocho años, la posibilidad de ocio, recreación y deporte para todos seria en el barrio, con distancia de 300 a 400 metros. Cuando se trata de una franja etárea mayor, la posibilidad para ocio, recreación, cultura en la ciudad o parte de la ciudad, puede ser en el centro o hasta en la periferia, sin que necesariamente sea próximo a las residencias de las personas. “Tales criterios deben ser respetados, cuando se trata de ciudades en fase de urbanización y saneamiento. Tratándose de ciudades desarrolladas, deberá ser hecho conforme a la disponibilidad de terreno” (Dieckert, 1983, p.23).

Analizando el factor ambiente, Neto (1993) apunta que las áreas de preservación ambiental tienen un aumento significativo, ofreciendo lugares apropiados para el desarrollo del ocio y la recreación. Debe, por tanto, dársele la debida importancia a la preservación y cuidado para que estas áreas no sean destruidas por la mala utilización que la población puede hacer de ellas. Para que la forma de disfrutar de la naturaleza no sea errada, es preciso establecer normas y criterios de utilización, observando que cada área posee sus propias características.

Bauzer, citado por Neto (1993, p.74), hace un comentario importante sobre la influencia de diferentes ambientes para el ser humano, afirmando que:

 “ambientes físicos naturales o construidos provocan respuestas humanas diferentes, siempre complejas, involucrando actitudes, sentimientos, expectativas, valores, deseos, intenciones, recuerdos. El hombre no reacciona al ambiente físico ‘allá fuera’, sino al ‘mundo internalizado’ que es, en rigor, diferente de persona a persona. Incluso las respuestas de una misma persona, frente a ambientes semejantes, varían en diferentes ocasiones”.

Estos son algunos puntos importantes, que de ser tomados en serio, podrían influenciar sobre las personas en la preocupación sobre la importancia que el espacio de ocio y recreación representa para su calidad de vida. Es ahí que entra el poder público como el gran regulador.

EL PAPEL DEL PODER PÚBLICO

Bramante (1993, p.164) señala que el ocio y la recreación en nuestro país están afectados por la preservación del medio natural y también por los criterios que definen el espacio construido, existiendo tal reivindicación por un mayor espacio de área verde. “La discrepancia, inicialmente cuantitativa, ya se hace sentir con la preocupación del Poder Público en elevar el número de metros cuadrados por habitante, por lo menos en los niveles recomendados por la ONU, que es de 12 metros cuadrados por habitante”. La calidad del espacio urbano es un factor bastante importante que está despertando interés en distintos sectores de la sociedad. Ello propiciará un impacto en la calidad de la experiencia de ocio y recreación. Lo  que la población requiere es un ambiente natural sin polución y contaminación, y un ambiente artificial construido armoniosamente.

A partir del abordaje de Bramante (1993), existe un punto crucial de responsabilidad del Poder Público que seria la implantación de recursos urbanos de recreación y ocio y la calidad de los servicios básicos. Un punto importante en la elaboración de otros espacios de recreación está exactamente en el cumplimento de la legislación que define la asignación de espacios institucionales en  nuevas urbanizaciones. Mas el área destinada por el urbanizador para el ocio y la recreación es inapropiada (pendiente, hoyos), colocando en riesgo la implantación de un equipamiento en esa área que, de acuerdo con la legislación municipal, debe ser previamente analizada y aprobada.

En cuanto a la implantación de recursos y equipamientos de ocio y recreación, un punto básico que las administraciones poco tienen en cuenta es el de investigar, conjuntamente con la comunidad, cuales son sus intereses y necesidades. Quien desea algo, participa en la toma de decisiones, acompaña el desarrollo de la obra y por último disfruta de aquello que ayudo a decidir; tiene más posibilidades de comprometerse con su cuidado y con su uso en experiencias significativas para si y, por tanto, cualificadas.

El gobierno, tanto municipal como estadual o federal, precisa observar el hecho que la construcción de una instalación de ocio y recreación representa solamente el 15% del costo total exigido para su posterior mantenimiento. De allí que sea necesario prever un valor anual de, en promedio, el 10% del valor de la construcción para fines de mantenerla y de promover animación. Es de fundamental importancia observar en la instalación de equipamientos de recreación la eliminación de las barreras arquitectónicas, pues estas imposibilitan a las personas adultas mayores o portadoras de deficiencias de disfrutar de esas áreas. “En la administración del espacio urbano, en la medida en que la población busca nuevas experiencias de ocio y recreación, un gran impasse estará en establecer un equilibrio inteligente entre su uso y su preservación” (Bramante,1993, p.165).

Referente a los equipamientos, Santini (1993) afirma que el hombre siente necesidades durante su vida, y busca, a su rededor, satisfacer esas necesidades constantes. Cuando estas son satisfechas, se vale de este nuevo comportamiento para enfrentar otras situaciones que podrían ocurrir en el futuro, de lo contrario, permanece en su búsqueda. Esas necesidades pueden ser clasificadas en físicas, psicológicas y sociales, siendo motivadas por factores externos o por el propio organismo. La satisfacción ocurre a partir de algún objeto del medio ambiente.

Según Santini (1993. p. 45):

 “Este constante aprendizaje, a través del cual el hombre adquiere familiaridad con los ambientes que frecuenta, hace que desarrolle sus capacidades de orientación e identificación. En su nivel mas elevado, esas capacidades irán a significar su total interacción con el mundo físico”.

Se entiende, a partir de este abordaje, que el hombre se siente como parte integrante del espacio, del ambiente en que vive, consiguiendo orientarse, atribuyéndole significados importantes. Todo ser humano desea esa interacción, así sea inconscientemente. Cuando percibe sus sentidos de orientación e identificación debilitados, o cuando las necesidades se tornan presentes, el hombre, procura explorar lo que está cerca, buscando la satisfacción para restablecer su imagen ambiental. A partir de esto, el concretiza su espacio existencial, utilizando la creación o la modificación del espacio físico (Santini,1973).

Los planificadores de los espacios procuran organizar, a partir de un principio de orden, códigos que posibiliten a la población utilizar el espacio y equipamientos, posibilitando la formación de nuevos hábitos urbanos, desarrollando posibilidades de selección (ibidem).

Uno de los aspectos que debe ser tenido en cuenta antes de elaborar un proyecto para una instalación física para ocio y recreación es la realización de una investigación diagnóstica de necesidades junto con los futuros usuarios, que considere lo que las personas desean y no pueden, que establezca las prioridades, observando lo que fue más destacado por la mayoría. Por ello,  el proyecto además de tener en consideración los intereses de la mayoría de la comunidad, y de los grupos marginados (deficientes, niños, etc) debe ser elaborado por un equipo multidisciplinar (ingeniero, arquitecto, profesional de la educación física, sociólogo, representante de la comunidad etc.) y tener en cuenta que este espacio satisfaga a todos los contenidos culturales del ocio y recreación. El entendimiento que se hace de los contenidos culturales se basa en Dumazedier (1980) y Camargo (1986) para los cuales los contenidos culturales del ocio y recreación son: social, turístico, artístico, físico-deportivo, intelectual y manual representados según Müller (2002) en esta sigla (STAFIM)[2][2], y no aquel reducido solamente a un contenido: el físico-deportivo.

Así, conforme a Santini (1993, p.46):

“el espacio precisa ser organizado observando los aspectos físicos y mecánicos del movimiento propuesto, debiendo ser ordenado y animado a partir de los aspectos psicológicos de este mismo movimiento. En el momento de implantar el ambiente urbano, se deben observar cuatro factores: tiempo, espacio, significados y comunicación. Tiempo y espacio que las personas necesitan para vivir; significados en el momento que son bien manipulados auxilia al hombre a percibir lo que hacer en el ambiente; comunicación se establece en el espacio,  momento entre personas o persona y objeto”.

Para abordar los equipamientos, se nota que surgen dos formas de análisis: 1º) Equipamiento y espacio se confunden, siendo, a veces, interpretados como sinónimos; 2º) Equipamiento y espacio se diferencian, pues el espacio es considerado soporte para los equipamientos y mobiliarios, por tanto los equipamientos son objetos que organizan el espacio para un tipo de actividad.

Siendo así, existen dos conceptos operacionales al respecto de los equipamientos de ocio y recreación: una sería el conjunto de instalaciones que sirven de apoyo a las actividades, y el otro concepto serían las instalaciones específicas (cuadra, plaza, pista), observando el uso dado a ellas (ibidem).

Al ser proyectado un espacio con equipamientos para el ocio y la recreación, necesariamente se deben tener en cuenta los contenidos o intereses en la materia, para que se contemple el mayor número de opciones posibles, para que los usuarios vivencien experiencias significativas, de calidad y diversificadas. Ello permitirá que el espacio creado pueda ser un espacio pedagógico que ofrezca la oportunidad para que las personas sean educadas para y por el ocio y la recreación.

Seguidamente se presenta tablas con los equipamientos, instalaciones y tipologías de ocio y recreación extraídas de  Santini (1993, p. 49 – 53):

TABLA 1 - Equipamientos de ocio y recreación

 

Equipamientos de ocio y recreación

Para paseo, relajación, juegos, actividades al aire libre

Para deportes

Para espectáculos, encuentros, vida social

CORONIO, G., & MURET, J. P. Loisirs – Guide pratique des équipements, Centre de Recherche D’Urbanisme, Paris, 1976.

 

TABLA 2 - Equipamientos e instalaciones de ocio y recreación

EQUIPAMENTOS E INSTALACIONES DE OCIO Y RECREACIÓN

Clasificación

Tipología

Instalaciones

 

 

Finalidad

Equipamiento no-específico

Residencias, bar y café, calles, escuelas

 

Equipamiento específico

Comerciales (cinemas, academias)

No-comerciales (parques, zoológicos)

 

 

 

Función

Culturales

Cinemas, teatros, centros culturales

Sociales y Asociativas

Clubes, bares

Deportivas

Clubes, cuadras deportivas

De expresión física y atlética

Academias de danza, yoga

Recreativa

Jardines, plazas, centros infantiles

De turismo

Colonia de ferias, hoteles

 

Por criterio de composición e uso

Microcentros específicos

Plazas, academias

Centros medios polivalentes

Parques, SESC, Pompéia

Macrocentros polivalentes

Centros campestres, clubes de campo

Centros de turismo

Colonia de ferias, hoteles

Nota: Estudio elaborado por Wilson Luis Pina e complementado por la Profª Rita C. Giraldi Santini.

 

TABLA 3 - Tipología de los equipamientos de ocio y recreación

TIPOLOGIA DE LOS EQUIPAMENTOS DE LAZER

Tipo – Función

Tiempo

Tamaño

Local

Uso

Equipamientos específicos

Diario

Micro

Centros infantiles, cine-club, club de fotografía, talleres de artesanía, instituciones de yoga

Actividades de ocio y recreación de carácter: físico, manual, artístico, intelectual e social

 

 

Medio

Cinema, teatro, piscina, cuadras de deporte, salas para cursos, áreas de creatividad

Fin de semana

Macrourbano

Clubes, parques, jardines, zoológicos

Actividades de ocio y recreación al aire libre

Macroperiférico

Playas, campos, clubes de campo

Vacaciones

Macro

Colonia de vacaciones, camping, hoteles

Actividades de ocio y recreación de carácter múltiple

Nota: Elaborado por la Profª Rita C. Giraldi Santini, basado en “Sugestões para una política de localización de los equipamentos” – Renato Requixa.

 

TABLA 4 - Tipología de los equipamientos de ocio y recreación II

TIPOLOGIA DE LOS EQUIPAMENTOS DE LAZER

Tipo – Función

Función básica

Local

Uso p/ Lazer – Actividades de carácter:

Equipamientos no específicos

Espacios de trabajo

 

Social, cultural, deportivo

Espacios de educación formal

Escuelas de 1º,2º e 3º grado

Social, cultural, deportivo

Espacios religiosos

Iglesias

Social, cultural, recreativo

Espacios cívicos

Cuarteles, palacios gubernamentales, edificios públicos

Deportivo, cultural

Espacios varios

Plazas, calles, aceras

Social, cultural, deportivo

Espacios domésticos

Residencias

Social, cultural, hobbies

Espacios gastronómicos

Bares, restaurantes

Social

Nota: Elaborado por la Profª Rita C. Giraldi Santini, basado en “Sugestões para una política de localización de los equipamentos” – Renato Requixa.

 

Al elaborar políticas públicas para un municipio, la autoridad encargada precisaría poseer un mapeo de todos los espacios físicos públicos y no públicos (empresas, escuelas, clubes etc.) e, inclusive, a través de investigación, verificar: Cuál de los seis contenidos culturales de ocio y recreación (SATFIM) es el priorizado por el pueblo? Cuales los contenidos que son poco desarrollados? Cuales los espacios físicos que aún el municipio no posee para atender a lo solicitado? Cuales los espacios intensamente ocupados? Cuales los espacios ociosos? Por que están ociosos? Es preciso saber si el pueblo tiene acceso fácil y barato a los espacios de ocio y recreación (distancia). Cómo ocupa la población su tiempo libre? En casa, fuera de la casa, en la inmediaciones, en el club, en el parque municipal o en viajes?

Las autoridades y la población deben darse cuenta de que, si tenemos más tiempo libre en la actualidad en relación al pasado, ese tiempo debe corresponder, también, a un espacio disponible. Todos estos datos conocidos irán a dar mayor posibilidad de establecer un rumbo mas adecuado al encaminamiento para un planeamiento de una política pública que deberá trazar sus principios, prioridades y estrategias, y que culminará en la elaboración de un plan municipal de ocio y recreación y este en la realización de programas. Uno de esos podrá ser el programa de infraestructura de ocio y recreación (espacios, instalaciones y equipamientos), y lo que es mas importante para estos espacios es que irá a originarse la animación cultural, pues sin ella el espacio esta muerto y sin significado.

El ocio y recreación como elementos de desarrollo de las personas y de la sociedad precisan  tener como filosofía la promoción sustentable de los espacios y de su uso: así el factor ambiente debe ser una preocupación permanente de cualquier política pública y señala desde luego para que el ocio y la deben ser vistos como actividad interdisciplinar, pues se necesita articular con muchas otras disciplinas para concretizarse plenamente.

FACTOR AMBIENTE Y OCIO Y RECREACION

El ser humano, en creciente búsqueda de sus ideales, utiliza de formas sólidas firmes para acopiar las energías y las materias existentes en el planeta, intentando realizar sus deseos y necesidades (ambiciones). Esta búsqueda exacerbada resulta en un desequilibrio de las complejas cadenas de vida que han estado en construcción durante varios años. Con el rápido desarrollo de la sociedad, este desequilibrio va aumentando, y la tierra se torna un lugar amenazado de muerte y no más de origen y creación de vida. Para rebatir esa posición, en la década de 70 la sociedad inició un movimiento ecológico o ambiental que se preocupaba por el medio ambiente, siendo un nuevo paradigma a influenciar el comportamiento humano (Franco, 1997).

En los últimos años, el ocio y recreación surgieron como sector fundamental para la economía y la calidad de vida de la sociedad. El turismo procura por espacios que puedan ofrecer atractivos de los más variados tipos para las personas, moviliza enormes sumas de recursos y un gran número de individuos. Siendo así, los recursos ambientales interactúan con el ocio y la recreación, la cultura y la salud de la población, pues es la base física donde se forman las dinámicas económicas y culturales. Es importante perseguir un desarrollo que observe y realice el mantenimiento de las condiciones ambientales, para que la finalidad de vida de las generaciones sea preservada e incrementada como un derecho fundamental de todos (ibidem).

Para Cavalcanti (1997), el creciente interés en realizar turismo junto a la naturaleza devela el “stress” urbano. Esa actividad apunta a la recuperación psicosomática y la mejoría de la calidad de vida. El ocio y la recreación y las actividades turísticas junto a la naturaleza exigen un compromiso con su preservación, basado en los principios de la  responsabilidad social. Si las actividades realizadas procuran satisfacer el deseo que el ser humano posee de estar en contacto con la naturaleza, descubriendo el potencial turístico de las áreas en que presencia bellezas naturales, la preservación y el desarrollo evitan el impacto negativo sobre la ecología, la cultura y la estética. De ahí que sea fundamental el planeamiento y la organización de esos espacios, de los equipamientos presentes y de las actividades realizadas para evitar estos impactos negativos sobre las áreas visitadas y para mantener el atractivo de los recursos naturales.

CONSIDERACIONES FINALES

Cabe a los municipios, en sus políticas públicas, promover la creación de espacios a ser puestos a disponibilidad de la comunidad, tales como parques y áreas verdes, pero preservados y administrados de manera sustentable. Le cabe también, estimular la iniciativa privada para la creación de parques rurales que ofrezcan ocio y recreación para la población del medio urbano, tan necesitada de interactuar con el medio ambiente natural.

Es importante el servicio de concientización de la población en cuanto a la preservación ambiental y detenerse en la educación para y por el ocio y la recreación. Todos podrán disfrutar de los beneficios del ocio, la recreación y del medio ambiente, siendo preservado y cuidado. Por tanto, promover para los niños, jóvenes y adultos experiencias educativas lúdicas junto a la naturaleza es obligación del poder público que esté comprometido con la calidad de vida de la población. Y eso debe ser explicitado a través de planes, de programas y de eventos. Ese compromiso, sin embargo, no ha sido encontrado en los órganos de turismo, deporte e cultura de  cinco municipios del Valle del Rió Pardo investigados por Muller (2001).

Para concluir, repetimos que el ocio y la recreación son un factor fundamental en la calidad de vida de las personas y es un compromiso de los gestores públicos encargados de conducir el proceso de formulación de políticas que vayan al encuentro de las aspiraciones de la población.

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA

BRAMANTE, Antonio Carlos. Recreação e lazer: o futuro em nossas mãos. In: MOREIRA, Wagner Wey (org). Educação Física & esportes: perspectivas para o século XXI. Campinas: Papirus, 1993.

_________. Políticas Públicas para o lazer: o envolvimento de diferentes setores. In Prefeitura Municipal de Belo Horizonte. O lúdico e as Políticas Públicas: realidade e perspectivas. Belo Horizonte: PBH/SMES, 1995.

CAVALCANTI, K. B., TINÔCO, E. J. B., VILLAVERDE, S. Lazer e educação ambiental: o caso do parque das dunas de natal. In  WERNECK, Christianne L. G. et al. (org). Encontro Nacional de Recreação e Lazer. Belo Horizonte: UFMG/EEF/CELAR, 1997.

DICKERT, Jurgen e MONTEIRO, Floriano Dutra. Parque de lazer e de esporte para todos .Santa Maria, 1983.

FRANCO, Roberto Messias. Lazer, cultura e saúde: uma visão ambiental. In WERNECK, Christianne L. G. et al. (org). Encontro Nacional de Recreação e Lazer Belo Horizonte:UFMG/EEF/ CELAR, 1997.

MÜLLER, Ademir. Em busca de uma base para o esporte olímpico: política pública e gestão da educação física, do esporte e do lazer no Brasil. In TURINI, Marcio DACOSTA, Lamartine. (Org.). Coletânea de Textos em Estudos Olímpicos. Rio de Janeiro:Editora Gama Filho, 2002.

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NETO, Márcia De Franceschi. Lazer: opção pessoal. Brasília: Departamento de Educação Física, Esportes e Recreação. SCE/GDF, 1993.

SANTINI, Rita de Cássia Giraldi. Dimensões do lazer e da recreação: questões espaciais, sociais e psicológicas. São Paulo. Angelotti, 1993.

PELLEGRIN, Ana de. O espaço de lazer na cidade e a administração municipal. In MARCELLINO, Nelson Carvalho (Org.) Políticas públicas setoriais de lazer: o papel das prefeituras. Campinas: Autores Associados, 1996.

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[1] Doutorando em Educação Física, na Universidade Gama Filho, UGF – RJ, orientador vinculado Prof. Dr Lamartine Pereira da Costa. Mestre em Desenvolvimento Regional pela Universidade de Santa Cruz do Sul, UNISC – RS. Professor do Departamento de Educação Física e Saúde da UNISC. E-mail: ademir@dedfis.unisc.br

 

[2] Para facilitar, toda vez que nos referirmos a los conteúdos culturales del lazer emprearemos la sigla STAFIM que representa a primera letra de cada uno de los seis contenidos arriba mencionados.