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Documento:

CONSTRUCCION DE UN PERFIL DE
COMPETENCIAS DE LIDERES RECREADORES

Autor:

FUNLIBRE

Origen:

Módulo 2
Formación de líderes comunitarios en Recreación
Programa Realizado por FUNLIBRE para el IDRD.

AÑO 2004

 

 

 

 

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Contenido:

| Introducción | 1. EL LÍDER RECREADOR DEBE... | 2. ORIENTACIONES GENERALES PARA EL DESEMPEÑO |

 

 

 

Introducción

 

El objetivo de la formación de los LÍDERES RECREADORES, dentro de la concepción que se le ha dado al programa de capacitación en recreación, va más allá de tener espacios para el desarrollo de habilidades técnicas o prácticas en quienes serán los responsables de los programas recreativos en su localidad.

 

En esta perspectiva, el desarrollo de habilidades es apenas uno de los componentes requeridos para el desempeño del recreador, pues es necesario contemplar algunos atributos complementarios referidos a la actitud propia de quien planea, gestiona y mantiene permanente contacto con la comunidad y con sus dirigentes.

 

En concreto se considera que el proceso de formación ha de desarrollarse bajo varios  supuestos:

 

·         Unos niveles de concertación mínimos en relación con las expectativas de quienes coordinan administrativa y técnicamente los programas comunitarios.

 

·         La construcción con los líderes recreadores, de un perfil de competencias básico articulado a sus sueños y prospectiva tanto personal como del proyecto.

 

·         Articulación al proceso de formación del proyecto de vida de los recreadores  en una búsqueda de sentido  y de permanencia de los mismos en los programas de orden comunitario.

 

Esta propuesta se constituye en la base para la auto-formulación de un plan de formación a largo plazo, con el fin que los recreadores tengan la posibilidad de cualificarse debidamente con miras a posicionar a la recreación como una opción laboral.

 

Alcanzar un conjunto de competencias de una manera integral requiere del diseño y puesta en marcha de un proceso de educación continuado, de tal manera que permita no únicamente la continuidad en los procesos de formación sino también la oportunidad para que se puedan realizar ajustes sistemáticos y de impacto

 

La implementación de programas recreativos implica la existencia de líderes recreadores, es decir, de personas especializadas, que comprendan la responsabilidad e impacto de los mismos en el desarrollo de la sociedad colombiana y quienes reconozcan en las diferencias culturales la posibilidad de enriquecer desde las características de su entorno local, la vivencia lúdico pedagógica del ser humano y por consiguiente de la comunidad.

 

De esta manera, la construcción colectiva de un modelo de competencias para el recreador, se constituye en un espacio para unificar criterios en torno a los conocimientos, habilidades y responsabilidades que se requieren para garantizar la calidad del servicio que se ofrece y, por ende, el logro de su visión, misión, objetivos y expectativas de proyección.

 

Por lo anterior, se presenta el taller de construcción colectiva del perfil del recreador, en el que, partiendo de las experiencias y el conocimiento del entorno, se analizan y definen las competencias técnicas y humanas que deben tenerse, entrenarse y adquirirse para el desempeño de su rol.

 

 

Objetivos

 

C    Construir de manera colectiva el perfil de competencias técnicas y humanas del recreador,  que garanticen el cumplimiento de los propósitos y objetivos de los programas a implementar, a través del  análisis de dos niveles de competencias: pedagógico y administrativo,  en los que se contemplen las tres dimensiones del desarrollo del ser humano: EL SER, EL SABER Y EL HACER.

 

C    Reconocer la importancia de un proceso de autoformación que le permita al líder recreador fortalecer los niveles de competencias y compartir con otros las fortalezas que posee.

 

C    Formular un plan de autoformación que permita suplir las necesidades particulares de las personas y del contexto local, reconociendo en las fortalezas de otros la posibilidad de apoyar el desarrollo de dichos programas.

 

 

Metodología

 

Para la construcción colectiva del perfil de competencias del recreador, se implementa la metodología de taller, en la que se conjugan los fundamentos teóricos con las actividades prácticas,  de manera que partiendo de aclaraciones conceptuales frente a los niveles y dimensiones, en las que se basa el enfoque que se pretende dar al perfil, los participantes, organizados por grupos de trabajo determinan a partir del diálogo y la concertación, las competencias requeridas desde la mirada de este enfoque.

 

Utilizando la plenaria como mecanismo, se darán a conocer las conclusiones de los grupos, a la vez que se irá consolidando la información de forma que finalizada la plenaria, se entregue como resultado, el perfil ideal de competencias, para entrar a reflexionar, de manera individual, frente a las debilidades, fortalezas y necesidades de cada uno, con respecto al resultado del ejercicio anterior.

 

Por medio del desarrollo de la guía de trabajo, los estudiantes diseñan el plan de autoformación,  identificando las posibles fuentes que brinda el contexto para fortalecer o desarrollar las competencias que se plantean en el perfil ideal.

 

Para finalizar, cada uno de los grupos presenta las conclusiones del ejercicio y las expectativas de apoyo requeridas.

 

 

Actividades

 

Ø       Momento I:                 Aclaraciones conceptuales y explicación de la metodología

Ø       Momento II:       Construcción del perfil de competencias (trabajo en grupos y  plenaria)

Ø       Momento III:      Sensibilización y elaboración del plan de auto-formación

Ø       Momento IV:      Plenaria y conclusiones

Ø       Momento V:       Evaluación del taller

 

 

 

1. EL LÍDER RECREADOR DEBE...

 

 

 


 

 

PERFIL DE COMPETENCIAS DEL RECREADOR

PLAN DE AUTOFORMACIÓN

 

El propósito para el cual fue diseñada esta  guía es, principalmente, el de descubrir las debilidades y fortalezas del participante, desde una mirada individual y autocrítica. A lo largo de la capacitación iremos observando y evaluando el proceso de construcción y fortalecimiento del perfil del participante.

 

Por ser de carácter individual y totalmente personal, lo invitamos para que desarrolle cada uno de los ítems de una manera crítica y analítica, ya que le ayudarán a construir su propio plan de formación.

 

Mencione las fortalezas, desde EL SABER, con las cuales usted cuenta para el cumplimiento del perfil de competencias:

 

 

Relacione las fortalezas que, desde EL SABER HACER, usted considera tener para el desempeño de su labor como recreador:

 

 

Enumere las fortalezas que, desde EL SER, usted considera tener para el desempeño de su labor como recreador:

 

 

De acuerdo al análisis de las competencias requeridas para el desempeño de la labor del recreador, mencione las fortalezas adicionales que, COMO PERSONA, usted puede aportar al mismo:

 

 

 

Cuáles son los campos o aspectos en los cuales, según usted, requiere de mejoramiento y / o profundización y que contribuirán notoriamente a hacerlo más competente:

 

 

 

 

 

 

 

2.    ORIENTACIONES GENERALES PARA EL DESEMPEÑO DEL  LIDER RECREADOR

 

 

A continuación esbozaremos algunos aspectos que deben ser tenidos en cuenta por cada uno de los participantes del Programa de Formación Básica en Recreación, con el propósito de que se apropien debidamente y sirvan como insumo para delinear su perfil personal y laboral. Deben abordarse con criterios de apertura y siempre considerando que tales condiciones son de suprema importancia para garantizar el éxito de nuestra gestión y el impacto que podamos lograr en la población beneficiaria.

 

El Recreador es Sujeto Político. Una persona dispuesta, sensibilizada y capaz de re-crear y trasmitir valores positivos a su comunidad que se proyecten hacia el mejoramiento de la calidad de vida, por tanto, solidario, tolerante, justo, reflexivo, dinámico y creativo. Hace parte de un voluntariado que aspira a generar y orientar cambios en el grupo a su cargo y por lo tanto cumple una función concientizadora sobre  la realidad, ya que a través de su accionar creativo fortalece los principios democráticos de identidad y de participación, necesarios para la re–construcción de una nueva sociedad.

 

El Recreador es un verdadero Líder. Pero este rol no es fruto solamente de la imposición por habérsele asignado la orientación de un grupo; el liderazgo contempla la aceptación por parte de este último y debe consolidarse permanentemente por su eficiente dirección. Es, igualmente, forjador de lideres y por lo tanto beberá saber motivar a los miembros del grupo a asumir dicho papel promoviendo su continua participación, facilitando las herramientas y orientaciones mínimas para que a partir de ellas desarrollen su propio proceso de construcción de  conocimientos acorde con sus intereses y expectativas.  En este aspecto es importante que no imponga sus propios criterios exclusivamente, sino que permita y propicie la toma de decisiones libre y espontánea. El Recreador ha de ser un líder con seguidores, no un jefe con subordinados.

 

El grupo a su cargo

 

La identificación y el reconocimiento de las características, intereses y expectativas del grupo que se orienta son elementos de suma importancia que influyen  notablemente en la identificación de los beneficios de la recreación y se relacionan directamente con las aspiraciones del Recreador, pues este deberá  identificarse con el grupo y no esperar que suceda a la inversa; de allí la importancia de que la asignación se haga por  elección y no por imposición; en tal sentido, resulta conveniente reconocer algunos rasgos particulares de ciertos grupos de personas, sin pretender por ello tipificarlos en su generalidad. Presentamos algunos de ellos, acompañados de ciertas sugerencias para su abordaje:

 

Niños estudiantes de Instituciones

 

El ambiente social de algunas instituciones se caracteriza por brindar modestas oportunidades de interacción adecuadas al niño, sus compañeros y el maestro, lo cual conduce a un cierto desfase en el proceso de socialización infantil. Socialización básica y fundamental en los procesos de aprendizaje que debe conducir, como es obvio, al desarrollo de conductas positivas de cooperativismo y que en ocasiones se reduce únicamente al espacio del recreo. De allí que las manifestaciones de “indisciplina” se deban reconocer como intentos o mecanismos del niño para acercarse a los otros socialmente.

 

Podemos encontrar niños muy despiertos y motivados aunque su fluidez y expresión verbal los hace ver como demasiado limitados. Como todos los infantes, son ávidos de conocimiento  y creativos cuando se les estimula y reconoce de manera permanente; de tal manera, el líder recreador no solamente motivará la participación sino que la estimulará dando la importancia merecida y adecuada a toda intervención.

 

 

Niños no escolarizados

 

Su entorno social es similar al de los anteriores, pero a diferencia de aquellos, su contacto formativo procede por lo general del hogar, donde usualmente sus padres no dedican suficiente tiempo al desarrollo de sus habilidades, razón para vincularlos decididamente a procesos creativos. Son fácilmente motivables al emplear la narración de fábulas y cuentos cortos bien condimentados con imitaciones, gesticulación y expresión corporal; no son muchas las cualidades histriónicas que se requieren para ello y facilitan la identificación de roles. El lenguaje sencillo y la demostración minuciosa de las instrucciones son elementos indispensables en el desarrollo de las actividades; su tratamiento debe ser  personalizado pues se distraen con facilidad, por lo que se recomienda el trabajo con grupos reducidos; piense que el Recreador es, quizás, SU PRIMER MAESTRO  y que de ello depende en gran medida su proyección en el  sistema escolarizado.

Cuadro de texto: A los niños les encanta hablar,
Pero más les encanta que los escuchen.
El relato de sus experiencias
es la mejor oportunidad para conocerlos y proyectarlos
Es importante que el líder recreador perciba y oriente adecuadamente las habilidades y experiencias de sus seguidores, las cuales, en muchas ocasiones, superan a las de los niños escolares y son fruto de su actuar cotidiano: el niño hace mandados, lleva cuentas, se responsabiliza por labores del hogar, cuida de sus hermanos menores, etc.

 

Personas de la Tercera edad

 

Si bien es cierto que desde un principio se encuentran suficientemente  motivados –de lo contrario no estarían allí-, este elemento no se puede descuidar en ningún momento. Como grupo, son bastante solidarios y cohesionados, pero su iniciativa individual muchas veces depende de una adecuada orientación; para ello, se debe evitar la imposición de órdenes rígidas y, mas bien, aprovechar al máximo las experiencias de cada uno. Para algunos de ellos, el Recreador representa la imagen afectiva de quien los escucha y los comprende y, sobre todo, de quien les dedica su tiempo. Se pueden mostrar menos perfeccionistas que los grupos juveniles y, por tanto, debe reconocerse que todos  los intentos son válidos y dignos de aplaudir.

 

Cuadro de texto: “No se deja de reír cuando se envejece.
Se envejece cuando se deja de reír”.

 

Grupos Juveniles

 

Parecería el grupo al cual el Recreador puede adaptarse con más facilidad por la compatibilidad de edades y caracteres y por la comunidad de intereses. Sin embargo, no es tan sencillo lograr prontamente la aceptación de un “extraño” dentro de un grupo prácticamente cohesionado, y mucho menos si se considera que entra a desplazar a los lideres reconocidos; por el contrario, será un tanto complicado ganarse ese sitial. No obstante, el líder recreador tiene una gran ventaja: está preparado; ha recibido una formación para tal y es consciente de que debe apoyarse en aquellos para obtener dicha aceptación, sin dejarse envolver o formar “cuadros de preferencia” que generen irritabilidad en los demás. Atenta contra la cohesión del grupo.

 

“El estatus del líder está dentro del grupo y no fuera de él”. El líder no es inmune a las acciones del grupo si se desvía demasiado de la conducta aceptable que prevalece en aquel. La concepción de autoridad propia de esta etapa del ser humano lo hará entender que el Recreador no es el maestro que se las sabe todas, sino el amigo que puede orientar mejor un proceso, que tiene más recursos o que da un mejor manejo a los recursos y aportes del grupo, los cuales deben ser tan o más importantes que los suyos.

 

Aportará su experiencia, pero sin imponer “su autoridad”. Será necesario diseñar actividades que generen análisis y contemplación de alternativas variadas buscando un equilibrio adecuado entre la autoridad y la flexibilidad en la conducción del grupo. Los jóvenes se muestran más insatisfechos, susceptibles y analíticos, de allí que sea mas que conveniente tener muy en cuenta, y direccionar, sus sugerencias en el desarrollo de las actividades, para que el proceso no se convierta simplemente en la búsqueda de un resultado “a toda costa o por cualquier medio”.

 

Niños discapacitados

 

Para abordar el trabajo con esta clase de grupos, es imprescindible que el líder recreador tenga no solamente voluntad de servicio o inclinación vocacional, sino una formación adecuada en Educación Especial. En primera instancia, el grupo debe ser tan reducido y homogéneo como sea posible, ya que la atención deberá ser mucho mas personalizada que en cualquiera otro. El acto recreativo deberá estar dirigido particularmente al desarrollo de las habilidades sico-motoras finas (visuales, auditivas, táctiles) y cognitivas (grado de atención y concentración) que le permitan al niño una mas afectiva aprehensión del medio. Se debe considerar que la asimilación del entorno no es igual en un niño con deficiencia en el lenguaje articulado que en otro con deficiencias auditivas, por solo citar un ejemplo. De ahí la importancia de poseer cierto grado de  especialización.

 

Es fundamental la participación de los padres del menor en todas las etapas y actividades del proceso, quienes complementarán la labor del Recreador con su afecto y apoyo decididos.

 

 

La definición de objetivos

 

Toda actividad que se realiza tiene de por sí una finalidad y debe perseguir un objetivo especifico, educativo, formativo, lúdico, ilustrativo; nada se hace por el simple hecho de hacerlo, aunque el juego y la recreación deberían estar desprovistos de cualquier condicionamiento externo; por lo tanto, para adelantar cualquier proyecto o evento deben fijarse propósitos claros y alcanzables, pero no por ello limitados, pues no debemos olvidar que uno de los fundamentos que sustentan nuestra labor es precisamente su CAPACIDAD DE TRASCENDENCIA. Esto quiere decir que si bien los objetivos deben ser alcanzables, deben dejar la puerta abierta para la definición de nuevas metas, a manera de peldaños que conservan una continuidad.

 

La formulación de los objetivos debe contener aspectos claramente observables pues su evaluación permanente resulta esencial para la re-afirmación o el re-planteamiento de las estrategias y métodos empleados; por lo tanto no deben sustraerse exclusivamente al campo de los resultados finales. En este sentido, el diseño de los objetivos y de las actividades lúdicas con las cuales se pretende alcanzarlos debe comprender criterios de complejidad gradual (ascendente) en una dimensión tal que sean acordados por los miembros del grupo de acuerdo a sus posibilidades, intereses y expectativas y que por lo tanto sean susceptibles de adaptación. Las actividades y juegos, así mismo, habrán de perder su rigidez y dar espacio a la flexibilización y modificación espontánea de su normatividad. Este es un paso fundamental para dinamizar la construcción del juego libre, objetivo especifico de la recreación.

 

Partiendo de lo anterior, se hace necesario relacionar, a manera de orientación, algunos tipos de objetivos que son de fácil comprensión: actitudinales, procedimentales y de resultados.

 

Los actitudinales se refieren propiamente a la respuesta que se espera obtener de parte del grupo y en particular de cada uno de sus integrantes; deben perseguir la motivación, el entusiasmo, la participación activa, el interés con respecto al tema que se desarrolla o a la actividad que se realiza.

 

·         Ejemplo 1. “Fomentar en el participante el interés por la conservación y el cuidado del Medio Ambiente” (Mediante la consideración y apreciación del entorno domestico o escolar, el auditorio construirá las conclusiones de acuerdo a sus vivencias)

·         Ejemplo 2.” Reconocer la capacidad de concentración y atención del participante en el seguimiento de instrucciones”.

 

Los objetivos  procedimentales  plantearán metas que permitan evaluar las estrategias, métodos y técnicas a utilizar, promoviendo el conocimiento y la practica de los mismos, reconocibles a través de la participación, la iniciativa, la imaginación y creatividad y la libre elección de alternativas, encaminando el proceso hacia la toma de decisiones. Estos objetivos son los que mejor identifican el espíritu y la filosofía del proyecto, por cuanto se centran en la actividad práctica de aprender haciendo y fomentan la  búsqueda de nuevas posibilidades de análisis y resolución de problemas.

 

·         Ejemplo 1. “Fomentar en el participante el desarrollo de las habilidades creativas mediante la manipulación libre de empaques de cartón ( o plastilina, papel maché, etc.)¨.

·         Ejemplo 2. “Reconocer en el individuo su actitud participativa en la determinación y/o modificación de normas dentro del juego libre”.

 

Los objetivos  de resultados están dirigidos principalmente a resaltar la aplicación y la trascendencia de lo obtenido, por lo cual no se deben entender como objetivos terminales, ya que deben comprender conductas y comportamientos proyectables hacia el entorno.

 

·         Ejemplo 1.”Desarrollar en el auditorio la conciencia reflexiva con respecto al uso del agua en el hogar, la escuela  y la comunidad”

·         Ejemplo 2. “Desarrollar en el participante los criterios democráticos y de tolerancia, necesarios para la convivencia y la resolución pacifica de conflictos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El componente ludico–pedagógico

 

Son notorias e indiscutibles las posibilidades y ventajas de la pedagogía lúdica, de la metodología recreativa bien aplicada, en los procesos educativos. El término RECREACIÓN, para el caso, deberá entenderse como el medio con posibilidad de generar nuevas realidades y no solamente de re-crear las mismas, a través de actividades lúdicas. Actividades que, a decir de J. Dumazedier, “posean las funciones principales de Descanso, Diversión y Desarrollo de la personalidad”, contrarrestadoras del cansancio propio del trabajo impuesto, del aburrimiento y de la alineación de un sistema consumista, también impuesto y condicionador; por tanto se buscará ante todo desarrollar aprendizajes para el uso positivo y creativo del tiempo libre y no solamente para su consumo.

 

Los talleres –importante herramienta metodológica- deben entenderse como actividades de trabajo práctico que a través de información e instrucción generan un producto especifico que pretende analizar y resolver problemas, vivenciar procesos, desarrollar la creatividad y promover el interés por la cultura, la ciencia y la técnica. Por ello, el producto (conocimiento) debe trascender y proyectarse (ser ampliado y aplicado a la vida).

 

Es importante que el Recreador promueva en el grupo la participación intencional con el fin de generar seres para la creación, individuos críticos, cuestionadores, pero ante todo constructores, que asuman conscientemente su compromiso con la tarea, con los compañeros y con la realidad toda, pero no considerada como una imposición del medio sino como un instrumento de auto-formación y enriquecimiento personal y social.

 

No es suficiente con que el Recreador maneje infinidad de recursos  y técnicas (Didáctica), es necesario que le pertenezcan, que haya sido protagonista de su creación y selección y sepa  por qué y para qué las implementa (Pedagogía). Debe ser consciente de que no podrá lograr en otros lo que ÉL no es. De allí la importancia de identificar no solo la clase de persona que quiere formar, sino qué clase de persona requiere ser ÉL mismo para lograrlo. SU PROPIO PERFIL.

 

Las prácticas recreativas han de ser elegidas y placenteras y centrarse más en el aprendizaje que en la enseñanza y enfatizar más en lo grupal que en lo individual, resaltando que el hombre es un ser social, cooperativo, solidario, y no exclusivamente competitivo.

 

La mejor forma de alcanzar esta meta consistirá en que los participantes (de su grupo) logren hacerse cargo de todos los aspectos de organización y desarrollo de las tareas, incluyendo la formulación de los objetivos. Solo así fomentaremos la auto-gestión y daremos un gran paso que nos acerque al SUJETO POLÍTICO, auto-reflexivo y proactivo; por tratarse de actividades electivas –libres de condicionamientos externos-, los participantes asumirán conscientemente su desarrollo y resultados.

 

El documento “EL SERVICIO SOCIAL: Semillero para la construcción de Una Sociedad Civil”, editado por FUNLIBRE, ofrece algunas técnicas generales para asumir la metodología de taller según los propósitos que se persigan, pero su aplicación eficiente depende del manejo creativo y oportuno que se haga de ellas. Son recursos que el Recreador debe conocer, interpretar, ensayar y evaluar para evitar la improvisación y dar consistencia al proceso.

 

Los talleres recreativos, además de servir de escenario para la ampliación de conocimientos, conllevan al desarrollo de aptitudes y potencialidades y de las habilidades comunicativas, estimulando notoriamente la capacidad creadora; estos podrán asumirse ejercitando alguno(s) de los métodos señalados a continuación:

 

·         Deductivo: Se llega a proponer conclusiones y alternativas de solución a partir de una corta presentación teórica (Modelo Lógico).

 

A partir de la narración de un cuento corto o una fábula, se podrá llegar a conclusiones valorativas especificas o, con base en la manipulación de elementos de modelado se pueden deducir sus propiedades distintivas: textura, maleabilidad, rigidez, etc.

 

·         Inductivo: A partir de un ejercicio práctico se genera información que debe ser analizada por los participantes llegando a un planteamiento teórico que conduzca a la búsqueda de conclusiones y soluciones (Modelo Practico Vivencial).

 

En la elaboración de un vivero, por ejemplo, se pueden introducir progresivamente elementos diferentes identificando entre ellos relaciones cada vez mas complejas hasta abarcar una totalidad, concluyendo en una afirmación general sobre el comportamiento del ecosistema.

 

·         Casuístico: A partir del análisis de casos particulares o problemas reales o supuestos, se llegará a una formulación teórica y se propondrán soluciones prácticas (Supuesto Vivencial Trascendente)

 

Proponemos para este caso la dinámica de pensamiento -aportada por Edward De Bono en su obra “Aprender a pensar”- conocida como  P. N. I.  Donde, a partir de una situación especifica, real o supuesta, se hacen juicios valorativos Positivos, Negativos e  Interesantes, respondiendo esta última a la posibilidad de formular hipótesis del siguiente tipo: “sería interesante si...”, “qué sucedería si...”, qué interesante sería que...”, etc.

 

La efectividad de la metodología a aplicar, como ya lo anotamos, depende de la habilidad del Recreador para seleccionar la más conveniente, según cada caso, aunque lo primordial no está tanto en el resultado final como en la participación de los integrantes. De igual manera, la Pedagogía Lúdica debe comprender criterios claros de selección y aplicación evitando la  “dosificación sistemática”, ya que se puede caer en la rutinización del proceso;  por el contrario, el Recreador deberá ser poseedor de un buen repertorio de recursos que le permitan motivar continuamente la tarea, ya sea para distensionar o para estimular al grupo; deberá ser, por tanto,  variada y espontánea y dar cabida a las sugerencias de los participantes (flexible).

 

Es recomendable que tanto al inicio como al final de cada sesión recreativa se hagan dinámicas grupales de reconocimiento y afianzamiento tal como las descritas en el documento mencionado y reconocidas como actividades de Animación Socio Cultural, una buena fuente de ellas se encuentra en la carpeta  “Menú de Recreación”,  publicada por COLDEPORTES CUNDINAMARCA y que contiene actividades recreativas de campo y de recinto cerrado, juegos de presentación, de integración, de animación, de coordinación, juegos autóctonos, penitencias, dinámicas de aplauso y otras que, a mas de divertir, procuran la agilidad mental, el fortalecimiento de habilidades, la identificación cultural, el conocimiento del grupo, el auto-dominio y la confianza.

 

Otros recursos didácticos que motivan notablemente la participación dialógica –no pasiva- de la audiencia son los cuentos cortos y las fábulas, de los cuales se pueden extraer conclusiones a manera de moralejas, principios éticos y de convivencia, muy apropiados para grupos infantiles y juveniles. En términos generales, cuando se estimulan ampliamente la imaginación y la creatividad, se puede sacar buen partido de actividades sencillas para propósitos específicos, como formar en los principios democráticos mediante juegos reglados populares tales como “el maniquí”, “la lleva”, “las estatuas” o “el puente está quebrado”.

 

Finalmente, tengamos en cuenta que, en muchos casos no se cuenta con los recursos necesarios para el desarrollo de las actividades, razón por la cual el Recreador habrá de ejercitar toda su creatividad para aprovechar los recursos del entorno o los que sean de fácil obtención o elaboración por los participantes, motivando la utilización de materiales de desecho como cajas y empaques de cartón, botellas y vasos plásticos desechables, pitillos, tapas de gaseosa y otros. De igual manera, los espacios físicos disponibles deben ser utilizados en toda su amplitud de ser posible; el efecto psicológico y la sensación de libertad que se experimenta son un buen aliciente para las actividades.

 

 

 

 

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