|
|
funlibre |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Con mayor o menor grado de institucionalización, en todos los países de
la región se gestionan procesos y eventos recreativos, Gestionar supone fundamentalmente adelantar 3 procesos: 1) El de
priorización de los servicios a ofertar y prestar con base en el estudio de
necesidades y el dimensionamiento de los recursos disponibles, 2) El de
estructuración de la respuesta, o sea diseñar el programa pertinente, y 3) El
de brindar la respuesta, o sea operar los programas de acuerdo con el diseño.
El gestor debe responder porque los 3 procesos sean congruentes, y ello
demanda de unas competencias específicas bien para la articulación de los
mismos, o para garantizar que quienes deben adelantar cada uno de ellos lo
haga adecuadamente. Visto así, sería de suponer que quienes gestionan recreación
procurarían que quienes van a adelantar cada una de las fases del proceso
tengan la formación que les brinde de las competencias que ellos demandan, pero,
paradójicamente, no nos encontramos con que en la región sean numerosos los
programas de formación en recreación que cualifiquen al talento humano que
tiene a su cargo la gestión total o el desarrollo de alguno de los tres
procesos. Aun más, si bien los programas de formación en recreación son escasos,
aún más, lo normal es que ni siquiera se haga referencia a Contrasta ello con la situación señalada por Lynch y Veal en cuanto a
que los estudios de ocio como se les conoce hoy en día emergieron en los 60s
con el establecimiento en Estados Unidos de América -EUA- de la mayor
investigación gubernamental bajo los auspicios de Evidentemente
no es lo normal en nuestros países encontrar Comisiones de esa naturaleza y
mucho menos que existan estudios de ese tipo para la formulación de políticas
públicas de recreación. Si bien no pretendemos asumir que éstos sean los
referentes a seguir, es claro que vale la pena aproximarnos a ellos ya que de
una u otra forma los programas de formación profesional en recreación
tuvieron en ese tipo de acciones una base para su desarrollo. Como podremos observar, se han seguido distintos patrones en la
estructuración de programas de formación profesional en recreación en Estados
Unidos de América y Australia -desde
pregrado hasta Doctorado- y mientras tanto, en nuestra región todavía subsisten
interrogantes sobre si se justifica o no el desarrollo de la formación
profesional en Recreación, y que emergieron con mayor fuerza cuando
pretendimos profundizar en Qué ha llevado a que en algunos países si exista la carrera profesional
en recreación y en otros no? Qué
explica que mientras hay programas exitosos en cuanto al número de
estudiantes, otros se ven obligados a cerrar o suspenderse porque no se
presentan candidatos a estudiarlos?. Por qué hay programas en instituciones
públicas o privadas que independientemente del número de estudiantes se
siguen manteniendo? Que pasa con los egresados de los programas? Se
desempeñan como profesionales en el área, caen en el desempleo o se dedican a
otras actividades? Será que no se requiere estudiar recreación para trabajar
en el área? Evidentemente las respuestas son particulares para cada país, pero el
plantearnos al menos el interrogante y reflexionar sobre las respuestas
creemos pueden servir de insumo propositivo para impulsar el desarrollo del
sector den la región, máxime cuando se considera el imperativo que tenemos
los profesionales comprometidos con el tema de evaluar e incidir en las
políticas públicas de recreación. Para el efecto nos ha sido útil contrastar con nuestra realidad algunos
planteamientos que se han hecho sobre el tema en 2 libros bastante completos
y con 2 perspectivas diferentes sobre el tema: POR QUE ESTUDIAR RECREACION? Con esta pregunta inician el capitulo 4 de su libro Lynch y Veal y es
importante retomar sus ideas en la medida que brindan una perspectiva no solo
de los móviles sino igualmente de su naturaleza. Plantean ellos que la
recreación es estudiada por una variedad de razones: - Probablemente el grupo más
grande de estudiantes es aquel que lo hace para proporcionarse una base para
su actual o futura profesión. Estos pueden ser estudiantes de tiempo parcial
que ya trabajan en el sector de la recreación y la industria del ocio en una
ocupación profesional, o estudiantes de tiempo completo que planean hacerlo
en un futuro. - Ello sucede en la medida
que se asume que el trabajo profesional se basa en el dominio de un cuerpo de
conocimiento teórico, en el que, así como los Médicos deben entender anatomía
y química y los ingenieros deben entender física, por ejemplo, las personas
que trabajan como profesionales en el sector de la recreación y el ocio
necesitan comprender el fenómeno del ocio. - Otros estudian el ocio y la
recreación en su papel de investigadores, consultores o académicos. Algunos
académicos están involucrados en la educación o entrenamiento de
profesionales de servicios de ocio y recreación y su investigación aplicada
está articulada a los requerimientos del sector de la recreación y la
industria del ocio. - Otros académicos estudian
el ocio no solo por curiosidad académica, sino igualmente como una
contribución a la búsqueda de conocimiento por su propio interés, Tal
investigación puede o no tener así aplicación inmediata o directa en las
industrias del ocio. - Finalmente, señalan,
algunos académicos se ven ellos mismos como críticos de la sociedad, y lejos
de producir investigación para asistir abiertamente al sector de la
recreación o la industria del ocio como esta organizada actualmente, producen
investigación que es, en mayor o menor grado, critica del papel de las
industrias del ocio o del gobierno o de la sociedad como un todo y del lugar
que se le asignan al ocio y la recreación en este esquema de cosas. Habría pues 2 móviles básicos: el trabajar en el sector o el aspirar a
comprender el fenómeno del ocio y la recreación. Siendo claras las razones para estudiar recreación, no obstante en
algunos países de la región, y Colombia es un caso específico, cabría
precisamente formular la pregunta en un sentido inverso: Por qué la gente no estudia recreación?. Una primera, y tal vez más obvia respuesta, sería porque en las
Universidades e instituciones de educación superior no se ofrecen programas
de formación profesional en el área, lo cual señalaría o bien que las
Universidades no consideran este un campo de estudio que justifique ser
objeto de un programa académico, o bien porque actuando bajo las “leyes del
mercado” consideran Y ENCUENTRAN que un programa de esta naturaleza
-independientemente de su importancia social, y aún económica- no tendrá
demanda y por tanto no se justifica abrirlo. Si bien es
cierto que no son muchos los programas de formación en nuestros países, y más
aún que en donde los hay no se ofrecen en muchas regiones sino que se
concentran en algunas ciudades del país, lo concreto es que si existen
algunos pero curiosamente, y tal es el caso especifico de Colombia, la
mayoría de los que se abren sufren infinitamente para conseguir estudiantes y
llenar las plazas disponibles de sus carreras, por lo que muchos de ellos se
ven abocados a cerrarse. Otra dimensión de la reflexión para estructurar una respuesta, mirada
desde el ángulo de los estudiantes, sería, siguiendo el razonamiento de Lynch
y Veal, que no lo hacen precisamente porque no pueden proveerse una base para
su actual o futura profesión y quienes ya están trabajando en el sector no
encuentran en el una ocupación profesional o no ven que requieran estudiarla
para dedicarse a ella. Y no es que no haya trabajo en recreación. Es que quienes definen los
perfiles de los cargos no consideran importante tener esa formación profesional.
Aunque suena lógico lo anotado por Lynch y Veal en el sentido que el trabajo
profesional esta basado sobre el dominio de un cuerpo de conocimiento
teórico, y las personas que están trabajando como profesionales en las
industrias del ocio necesitan comprender el fenómeno del ocio, pareciera que algunos
de quienes lideran las organizaciones involucradas en la oferta de servicios
de recreación no se han dado cuenta de ello. Cabría asumir que tienen lo que he denominado el "síndrome del
recreacionista". Si yo me recreo estoy en capacidad de recrear o de
definir como ayudar a que los demás se recreen. Entendiendo que el
recreacionista es a la recreación lo que el turista es al turismo, aplicar la
lógica que se ha seguido en la recreación al turismo señalaría que el hecho
que yo viaje me habilitaría profesionalmente para gerenciar hoteles, agencias
de viajes, ser guía turístico, etc. Y es evidente que en nuestra región a
ningún dueño de hotel de categoría colocaría como requisito único para
contratar un gerente hotelero el que éste sea turista. Será acaso la razón el que valoramos más la satisfacción del turista
por efectos de que quien la disfruta trae implícito un pago que la de un
recreacionista que en nuestros países no es fundamental dentro de la industria
del entretenimiento sino en la vida laboral y comunitaria?. Será sinónimo de
recreación de mala calidad para personas de baja calidad. O en otras palabras
recreación de pobres para pobres? Será que podemos dar el salto del dentista
al odontólogo, o sea del recreacionista al Recreólogo? Ante ese panorama es claro que es mal “negocio” estudiar recreación
para trabajar en el sector. Estudio otra carrera, me ayudo a pagar mis
estudios con el trabajo como recreacionista y además me recreo. Claro que ni
será un trabajo profesional en recreación, ni mucho menos ésta hará parte del
proyecto de Vida del trabajador. Y que sucede con la empresa que los contrata? Asumiendo que haya tenido
la sensatez de capacitarlo, al menos en lo básico de las técnicas, perderá no
solo la capacitación brindada sino que igualmente nunca saldrá del proceso de
hacer inducciones y reinducciones del personal. Y que sucede
con los usuarios de los programas y con las comunidades? Que ya no soportan
el “síndrome del recreacionista” sino el “espanto del recreacionista”. No se
han fijado en las multitudes de personas que literalmente "corren"
-corremos- a escaparnos de esa peste del recreacionista de megáfono que se
nos acerca simpáticamente en un centro vacacional a "recrearnos" o
a "integrarnos" con los demás paseantes. En un artículo recientemente aparecido en una revista intitulado “Que
no haya recreacionistas”, la autora describía perfectamente su impresión como
usuaria de un hotel al sufrir lo que esos “Organizadores del tiempo libre institucionalizado, estos técnicos
del recreo que se especializan en cosas para "desaburrirnos",
pueden convertirse en la pesadilla del soñado y planeado viaje de vacaciones”
y que en sus palabras le permitieron por primera vez entender y sufrir en
carne propia “ese concepto del existencialismo sartriano según el cual
"el infierno son los otros"”. No es gratuito que si quien formula políticas públicas sociales pasa
por una experiencia “recreativa” de esta naturaleza no nos considera un
sector importante. Asignar recursos públicos para recreación cuando lo que se
va a hacer es mandar un poco de muchachos a que “recreen” a la comunidad. Evidentemente no ha habido una resignación frente a tal situación.
Desde diversos frentes se puede exigir profesionalismo del trabajo
recreativo, y ello ha estado asociado a la capacidad de algunas
organizaciones de estructurar programas y procesos de recreación con un grado
de profesionalismo tal, que posibilitan vivencias que trascienden el
divertimento o el ridículo del recreacionista. Igualmente y abordando la explicación desde el móvil del conocimiento
del fenómeno del ocio, si bien se va a avanzando gradualmente en el número de
profesionales interesados y comprometidos con la disciplina, todavía se
enfrenta el crudo preconcepto de que ante la multiplicidad problemas sociales
y económicos “serios” que aquejan a nuestras sociedades -desempleo,
violencia, coberturas y calidad en educación y salud, inseguridad, por
mencionar algunos- sería ilógico detenerse a analizar temas más “triviales” y
socialmente menos relevantes como el de la recreación y el ocio. LOS PATRONES DE LOS PROGRAMAS DE FORMACION EN
RECREACION Considera Henderson que durante el siglo XX se presentaron cambios en
la forma en que se ha educado en las carreras profesionales en recreación en
los EUA, y propone su clasificación en 4 patrones que caracterizan ese
desarrollo: Inicialmente,
correspondiendo a los primeros desarrollos curriculares de inicios de siglo
(1920-1940), la educación en recreación estaba separada y diferenciada de la
educación en parques, y a quienes la estudiaban se les dotaba para actuar
como líderes de programas o especialistas en actividades. Recibían cursos en
ciencias sociales y actividad física. Por el contrario, los estudiantes
orientados hacia los parques eran preparados para ser administradores de
recursos de grandes propiedades de tierra, la preservación y la gestión de
sistemas de parques municipales. Su preparación involucraba cursos en diseño,
arquitectura, horticultura y botánica. -
Después de la segunda guerra mundial, se intensificó el enfoque sobre
la actividad física. Aunque la recreación había sido vista por los
desarrolladores de los primeros programas de formación en recreación
primariamente como un medio para un fin, el currículo emergente en esta época
enfatizó un segundo patrón donde la recreación fue un fin en si mismo. Los
cursos fueron orientados mayoritariamente hacia la actividad y fueron
administrados por departamentos de educación física y/o educación. Con el
crecimiento de la recreación al aire libre de fines de los años 50, otros
cambios ocurrieron. Surgieron los Departamentos de parques y recreación. Se
establecieron nuevos programas de preparación profesional en las
Universidades, frecuentemente como departamentos separados de recreación y
parques que ya no estaban vinculados a la educación física. Típicamente ellos
estaban más preocupados acerca de las prácticas administrativas y de gestión
que a la preparación de líderes de actividades o guardabosques de parques. El
entrenamiento técnico de los profesionales fue dejado a los Colegios
Comunitarios y Escuelas Técnicas. Los
programas en escuelas de ingeniería forestal y recursos naturales tomaron una
orientación mayor hacia el comportamiento, mientras que los currículos
dependientes de departamentos de sociología, educación física y educación se
tornaron más orientados hacia políticas y programas. -
El tercer patrón fue el crecimiento de la recreación terapéutica y la
administración de la recreación como el curso de estudio e interés
predominante. Los profesionales en recreación terapéutica asociados ellos
mismos con disciplinas de la salud y el crecimiento de profesiones de la
salud aliadas. Como tendencia emergente, la recreación terapéutica se enfocó
sobre la rehabilitación y la prevención de enfermedades secundarias. Acompañando éste cambio en el enfoque ha
estado la incorporación de más cursos sobre negocios, ciencias de la salud,
metodologías de evaluación, mercadeo y teoría del ocio. Algunas universidades
con profundización en recreación terapéutica han escogido localizar sus
programas dentro de campos de la salud relacionados. El enfoque sobre gestión
y programación de la recreación ha sido el estándar general del énfasis para
el campo en escenarios de trabajo comunitario. Ello incluye especialidades
relacionadas con el sector donde los individuos desearían trabajar así como
el interés por el tipo de edad o de actividad que ellos tienen. -
El patrón más reciente en los programas de educación en recreación en
los niveles de educación superior es la dirigida a viajes y turismo así como
la relacionada con la recreación comercial lo que ha llevado a algunas
universidades a enfatizar sobre el sector privado con ánimo de lucro.
Igualmente en algunas universidades con programas profesionales en deporte
han alineado programas de administración deportiva con los de recreación.
Este campo de estudio abarca gestión del deporte comunitario local, campos de
recreación, y administración del deporte profesional. A nivel de
postgrado la mayoría de los programas de recreación ofrecen una o más
especializaciones tales como en administración de recreación y parques,
gestión de recursos recreativos o servicios de recreación terapéutica. Con tales consideraciones, e independientemente del patrón sugiere
Henderson que la preparación en recreación en el nivel profesional debería:
brindar a los estudiantes una amplia educación general, equiparlos con las
herramientas y metodologías de la profesión, y proveerlos con la experiencia
práctica a través de prácticas y trabajo de campo supervisado. El desarrollo de habilidades de investigación y de solución de
problemas sería el énfasis diferencial de pre a postgrado. En cualquier circunstancia, una persona interesada en una carrera en
recreación debería obtener la educación y experiencia apropiada para
perseguir las oportunidades de trabajo deseadas. Y NUESTRO ENFOQUE? En nuestros países se dio una dicotomía entre la recreación impulsada
desde el estado -centrada desde la educación física- y la de los movimientos
sociales -centrada desde la educación popular y la participación social-. En un primer momento se asumió que el Licenciado en Educación Física,
podía por extensión dinamizar los procesos de recreación y posteriormente,
como en el caso colombiano, algunos de los programas profesionales de
Educación Física se transformaron en Programas de Profesional de Educación
Física y Recreación y otros -más curioso aún- en programas profesionales de
Educación Física, Recreación y Deportes. Hasta donde fue realmente un cambio en el enfoque o un simple cambio de
nombre, lo reflejan los currículums. Se dan casos como el de un Programa de
Educación Física y Recreación que de 45 asignaturas todo lo que concibe de
recreación son las de Juegos 1 y Juegos 2. Profesionales en Recreación?. Otra línea tuvo su origen más en la educación popular y la
participación social. Procesos tipo YMCA -México y Venezuela- donde se
institucionaliza la carrera de Recreación o en el caso Colombiano más en la
línea Asociación Cristiana Femenina 2 de cuyas líderes de mediados de siglo
pasado crearon En lo público surgen las carreras de Profesional en recreación en Otra línea se encuentra en casos como el Brasil donde desde escuelas de
educación física de Universidades se avanzó gradualmente en la profundización
sobre estudios de lazer, llegando hasta el nivel de que una línea de maestría
es la de recreación e incluso, como en
el caso de Y LA
(IR)RESPONSABILIDAD DE LAS ORGANIZACIONES QUE TIENEN QUE VER CON Con o sin programas de formación en
recreación existen instituciones que en su quehacer cotidiano, no esporádico,
operan programas de recreación. Por ejemplo
en Colombia existen no solo múltiples entidades públicas con
responsabilidades específicas por programas y actividades de recreación, sino
también corporaciones sin ánimo de lucro que hace más de 30 años administran
recursos parafiscales que deben destinar a programas de recreación para los
trabajadores y sus familias -son más de cincuenta entidades en este momento
en el país-. Sin embargo no se conoce del primer caso de una de ellas que
tenga un equipo de recreación conformado exclusiva o siquiera
mayoritariamente por profesionales en el área. De qué es indicativa esa situación?
De que las entidades ofrecen unos programas de recreación que no requieren un
nivel profesional? Que se ha privilegiado la infraestructura sobre los
programas? Que los profesionales en recreación tienen mala formación? Que no
se considera importante el tipo y calidad de recreación que se va a ofrecer a
los usuarios? Que los usuarios no han comprendido después de tantos años que
quienes les dinamizan los procesos recreativos requieren unas competencias
para que el servicio que compran tenga una adecuada calidad? Que la
recreación no es importante en el quehacer institucional? Que no es “negocio”
brindar recreación de calidad ya que de todas formas ante la carencia de
oportunidades recreativas el usuario de todas formas se va a conformar con
cualquier cosa? Contrasta este escenario de
empirismo con el de los parámetros que han seguido algunos países para el
desempeño profesional y que -aunque a
muchos no les guste el modelo norteamericano- ha reivindicado constantemente
la importancia de desarrollar y exigir ciertas competencias profesionales
para el trabajo en recreación, sugiriendo tres tipos de habilidades
-personales, conceptuales y técnicas- con los siguientes parámetros: La mayoría de las personas que
trabajan en recreación y ocio deberán hacerlo directamente con personas. Así, los profesionales en
recreación deben tener sensibilidad por la gente. Deberán poseer habilidades
comunicativas -incluyendo oratoria, escucha, escritura, presentación clara y
concisa de información- y de trabajo uno a uno y con grupos. Muchas de estas
habilidades pueden ser desarrolladas y aprendidas en clases, pero un
prerrequisito fundamental es el gusto por la gente. -
Los
profesionales en recreación también necesitan habilidades conceptuales en
términos de comprender como se desarrollan y operan los grupos y como
funcionan las organizaciones y las comunidades. Estos individuos necesitan
ser creativos en la solución de problemas, capaces de planear, implementar y
evaluar programas y procesos de recreación. Ellos también necesitan ser
personas que comprenden como disciplinas tales como la psicología,
sociología, economía, filosofía y ciencia política se juntan para crear las
intervenciones y servicios brindados.
Esos individuos necesitan reconocer como cambia la sociedad y las
implicaciones que estos cambios tienen para los programas y servicios de ocio
y recreación. -
Las
habilidades técnicas incluyen las de realizar los requerimientos del cargo
tales como análisis de actividades, planeación de un presupuesto, formulación
de planes de gestión de riesgos, promoción y anuncio de programas,
mantenimiento de infraestructura. Muchas de estas habilidades se aprenden en
los cursos de recreación. Tales parámetros que han orientado
las exigencias de los exámenes de certificación para los profesionales en
recreación y parques nos hacen reflexionar sobre el compromiso que han tenido
nuestras organizaciones recreativas para asumir responsablemente que trabajar
en recreación supone unas competencias profesionales. Y es que la realidad nos muestra en
concreto que muchas de nuestras organizaciones no han podido -o querido- dar
el salto a una recreación profesional. Hay mucha -muchísima- gente que
trabaja en empresas que ofrecen y prestan servicios de recreación sin nunca
haberla estudiado, e incluso sin haber estudiado alguna disciplina que uno
supone le brinde al menos alguna de las competencias de las que se exigen en
otros países. Y ello no es un problema de esos trabajadores de la recreación.
La causa última es la de los parámetros establecidos por las empresas y que
posibilitan que esto suceda como un caso que conocimos en Colombia que fijó como perfil para el
trabajo en recreación ser joven, estudiante universitario, bien presentado,
simpático y extrovertido. Y claro; es posible que aún un estudiante de
ingeniería mecánica o de veterinaria de el perfil. Cabe resaltar que no se trata de
censurar el recreacionista de megáfono o al empírico. Se trata es de llamar la atención a los
gestores de la recreación en nuestras organizaciones para que en virtud de su
compromiso social con la garantía de un ejercicio adecuado del derecho a la
recreación y en un proceso ético de generación de satisfactores adecuados
para una necesidad fundamental como lo es la de la recreación, obremos con
una apuesta por la calidad profesional en nuestra oferta y prestación de
servicios. Y un primer paso puede ser el de
diferenciar al recreacionista del recreador. Recreacionista es todo aquel que
se recrea y no aquel que dinamiza profesionalmente un proceso de recreación. Dinamizar procesos de recreación
supone unas competencias específicas y ello demanda una formación particular. Tal formación
particular podríamos empezar por diferenciarla según el tipo de acción que
demanda el proceso en las organizaciones y que en general podríamos
clasificar así: -
El del facilitador, que es aquel que ejecuta un guión de un programa
siguiendo una programación definida institucionalmente. Es quien tiene el contacto
directo con el participante en el programa o recreacionsta. -
El del programador, que es aquel que establece las circunstancias de
tiempo, modo y lugar en que se adelantarán las acciones del programa
recreativo y garantiza la disposición de los elementos para el proceso
recreativo en la cantidad, calidad y momento requeridos de acuerdo con el
diseño. -
El diseñador, que es aquel que define el derrotero técnico y operativo
que tendrá el proceso recreativo para alcanzar el desarrollo temático
establecido y la atención de la población objetivo. -
El gestor, que es quien adelanta el proceso de priorización
institucional de las intervenciones recreativas de acuerdo con las necesidades
identificadas y los recursos dimensionados. Visto así, el
problema no es que haya empíricos en las empresas o que se vinculen
recreacionistas. Lo grave es que sean ellos quienes hagan la gestión, diseñen
los programas, hagan la programación y establezcan y dirijan a su buen
criterio las actividades y “juegos” que realizarán. Y peor aún que sean ellos
quienes formen las nuevas generaciones de recreadores. Y ello no se
subsana con organizar procesos de capacitación que pretenden -obvio,
fallidamente- formar recreadores en cuarenta horas. Hemos
insistido en que un buen mecanismo para avanzar en la profesionalización del
sector puede ser el de la acreditación, la cual supone previo estudio de
competencias, y con base en los lineamientos técnicos y operativos que trace,
un incremento de la idoneidad expresado en el reconocimiento público a los
actores de un sector. No nos
referimos a la habilitación -que supondría que solamente quienes tienen el
reconocimiento pueden actuar en el área- ya que ni es el interés sacar del
mercado a los no profesionales ni sugerir la adopción de mecanismos draconianos
sino avanzar gradualmente hacia la sensibilización social sobre la
importancia y trascendencia del trabajo profesional en recreación, la
adecuación de las instituciones formadoras para que puedan actualizar
programas y cualificar talento humano ya actuante. Una
acreditación se impulsa cuando los profesionales desean ser considerados como
poseedores de conocimientos de experto sobre materias técnicas relacionadas
con su campo. Y ya estamos en ese nivel en el continente. |
|
1.
Los
documentos pueden ser bajados o impresos (una sola copia) para uso personal. 2.
Usted
esta en libertad de editarlos y usarlos en sus proyectos, dando el crédito al
autor del documento. 3.
Está
prohibido, moral y legalmente, vender el documento o hacer una reproducción
del mismo con ánimo de lucro. 4.
No
esta autorizado copiar, extraer, resumir o distribuir el documento fuera de
su propia organización y/o de manera que compita o substituya la base de
documentos de FUNLIBRE o de las Redes de las que la Fundación es el Nodo
Central. |
|
|
FUNLIBRE es una ONG sin ánimo de lucro que desde
hace 18 años ha venido impulsando con vocación latinoamericanista el
fortalecimiento y desarrollo del sector de la recreación y el tiempo libre en
Colombia y la Región mediante la Investigación, la Formación, las Vivencias y
la Gestión en Recreación. Nos interesa conocer sus comentarios sobre los
documentos Envíenos un mensaje |
|
|
Fundación Colombiana de Tiempo Libre y
Recreación - FUNLIBRE © 1988 - 2006 Fundación
Latinoamericana de Tiempo Libre y Recreación - FUNLIBRE Costa Rica |
|