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Documento:

LA GESTION Y LA FORMACION DE
PROFESIONALES EN RECREACION

Autor:

CARLOS ALBERTO RICO A.

Presidente FUNLIBRE

Origen:

Artículo escrito para la Revista RETO.

AÑO: 2005

 

 

 

 

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carico@funlibre.org

 

Con mayor o menor grado de institucionalización, en todos los países de la región se gestionan procesos y eventos recreativos,

Gestionar supone fundamentalmente adelantar 3 procesos: 1) El de priorización de los servicios a ofertar y prestar con base en el estudio de necesidades y el dimensionamiento de los recursos disponibles, 2) El de estructuración de la respuesta, o sea diseñar el programa pertinente, y 3) El de brindar la respuesta, o sea operar los programas de acuerdo con el diseño.

El gestor debe responder porque los 3 procesos sean congruentes, y ello demanda de unas competencias específicas bien para la articulación de los mismos, o para garantizar que quienes deben adelantar cada uno de ellos lo haga adecuadamente.

Visto así, sería de suponer que quienes gestionan recreación procurarían que quienes van a adelantar cada una de las fases del proceso tengan la formación que les brinde de las competencias que ellos demandan, pero, paradójicamente, no nos encontramos con que en la región sean numerosos los programas de formación en recreación que cualifiquen al talento humano que tiene a su cargo la gestión total o el desarrollo de alguno de los tres procesos.

Aun más, si bien los programas de formación en recreación son escasos, aún más, lo normal es que ni siquiera se haga referencia a la Recreación Ambiental como campo de estudio y quehacer institucional específico.

Contrasta ello con la situación señalada por Lynch y Veal en cuanto a que los estudios de ocio como se les conoce hoy en día emergieron en los 60s con el establecimiento en Estados Unidos de América -EUA- de la mayor investigación gubernamental bajo los auspicios de la Comisión para la revisión de los recursos para recreación al aire libre (ORRRC, 1962), la cual, siendo responsable de adelantar una basta investigación,  estableció un patrón que afectó el posterior desarrollo de los estudios de ocio, tanto allí como en el mundo anglófono. En particular, la Comisión estableció a los parques y la recreación al aire libre como el foco de estudio en los recursos de ocio de ese país, los que se asumen como importantes a causa de su relación con el medio ambiente. Adicionalmente, la ORRRC instituyó el fenómeno de las encuestas sociales a gran escala como la base, tanto para el estudio del ocio, como para el desarrollo de políticas gubernamentales.

Evidentemente no es lo normal en nuestros países encontrar Comisiones de esa naturaleza y mucho menos que existan estudios de ese tipo para la formulación de políticas públicas de recreación. Si bien no pretendemos asumir que éstos sean los referentes a seguir, es claro que vale la pena aproximarnos a ellos ya que de una u otra forma los programas de formación profesional en recreación tuvieron en ese tipo de acciones una base para su desarrollo.

Como podremos observar, se han seguido distintos patrones en la estructuración de programas de formación profesional en recreación en Estados Unidos de América  y Australia -desde pregrado hasta Doctorado- y mientras tanto, en nuestra región todavía subsisten interrogantes sobre si se justifica o no el desarrollo de la formación profesional en Recreación, y que emergieron con mayor fuerza cuando pretendimos profundizar en la Recreación Ambiental.

Qué ha llevado a que en algunos países si exista la carrera profesional en recreación y en otros no?  Qué explica que mientras hay programas exitosos en cuanto al número de estudiantes, otros se ven obligados a cerrar o suspenderse porque no se presentan candidatos a estudiarlos?. Por qué hay programas en instituciones públicas o privadas que independientemente del número de estudiantes se siguen manteniendo? Que pasa con los egresados de los programas? Se desempeñan como profesionales en el área, caen en el desempleo o se dedican a otras actividades? Será que no se requiere estudiar recreación para trabajar en el área?

Evidentemente las respuestas son particulares para cada país, pero el plantearnos al menos el interrogante y reflexionar sobre las respuestas creemos pueden servir de insumo propositivo para impulsar el desarrollo del sector den la región, máxime cuando se considera el imperativo que tenemos los profesionales comprometidos con el tema de evaluar e incidir en las políticas públicas de recreación.

Para el efecto nos ha sido útil contrastar con nuestra realidad algunos planteamientos que se han hecho sobre el tema en 2 libros bastante completos y con 2 perspectivas diferentes sobre el tema: La Australiana, presentada por Rob Lynch y A.J. Veal en su libro Australian Leisure (Longman, Australia. 1997)  y la Norteamericana, presentada por Karla Henderson y otros en su libro Introduction to Recreation and Leisure Services (Venture Publishing. USA. 2001), de los que hemos traducido y adaptado en lo pertinente apartes de las páginas 83 a 86 del primero, y 174 a 178 del segundo.

POR QUE ESTUDIAR RECREACION?

Con esta pregunta inician el capitulo 4 de su libro Lynch y Veal y es importante retomar sus ideas en la medida que brindan una perspectiva no solo de los móviles sino igualmente de su naturaleza. Plantean ellos que la recreación es estudiada por una variedad de razones:

-      Probablemente el grupo más grande de estudiantes es aquel que lo hace para proporcionarse una base para su actual o futura profesión. Estos pueden ser estudiantes de tiempo parcial que ya trabajan en el sector de la recreación y la industria del ocio en una ocupación profesional, o estudiantes de tiempo completo que planean hacerlo en un futuro.

-      Ello sucede en la medida que se asume que el trabajo profesional se basa en el dominio de un cuerpo de conocimiento teórico, en el que, así como los Médicos deben entender anatomía y química y los ingenieros deben entender física, por ejemplo, las personas que trabajan como profesionales en el sector de la recreación y el ocio necesitan comprender el fenómeno del ocio.

-      Otros estudian el ocio y la recreación en su papel de investigadores, consultores o académicos. Algunos académicos están involucrados en la educación o entrenamiento de profesionales de servicios de ocio y recreación y su investigación aplicada está articulada a los requerimientos del sector de la recreación y la industria del ocio.

-      Otros académicos estudian el ocio no solo por curiosidad académica, sino igualmente como una contribución a la búsqueda de conocimiento por su propio interés, Tal investigación puede o no tener así aplicación inmediata o directa en las industrias del ocio.

-      Finalmente, señalan, algunos académicos se ven ellos mismos como críticos de la sociedad, y lejos de producir investigación para asistir abiertamente al sector de la recreación o la industria del ocio como esta organizada actualmente, producen investigación que es, en mayor o menor grado, critica del papel de las industrias del ocio o del gobierno o de la sociedad como un todo y del lugar que se le asignan al ocio y la recreación en este esquema de cosas.

Habría pues 2 móviles básicos: el trabajar en el sector o el aspirar a comprender el fenómeno del ocio y la recreación.

LA PREGUNTA PERTINENTE A NUESTROS PAISES

Siendo claras las razones para estudiar recreación, no obstante en algunos países de la región, y Colombia es un caso específico, cabría precisamente formular la pregunta en un sentido inverso: Por qué la gente no estudia recreación?.

Una primera, y tal vez más obvia respuesta, sería porque en las Universidades e instituciones de educación superior no se ofrecen programas de formación profesional en el área, lo cual señalaría o bien que las Universidades no consideran este un campo de estudio que justifique ser objeto de un programa académico, o bien porque actuando bajo las “leyes del mercado” consideran Y ENCUENTRAN que un programa de esta naturaleza -independientemente de su importancia social, y aún económica- no tendrá demanda y por tanto no se justifica abrirlo.

Si bien es cierto que no son muchos los programas de formación en nuestros países, y más aún que en donde los hay no se ofrecen en muchas regiones sino que se concentran en algunas ciudades del país, lo concreto es que si existen algunos pero curiosamente, y tal es el caso especifico de Colombia, la mayoría de los que se abren sufren infinitamente para conseguir estudiantes y llenar las plazas disponibles de sus carreras, por lo que muchos de ellos se ven abocados a cerrarse.

Otra dimensión de la reflexión para estructurar una respuesta, mirada desde el ángulo de los estudiantes, sería, siguiendo el razonamiento de Lynch y Veal, que no lo hacen precisamente porque no pueden proveerse una base para su actual o futura profesión y quienes ya están trabajando en el sector no encuentran en el una ocupación profesional o no ven que requieran estudiarla para dedicarse a ella.

Y no es que no haya trabajo en recreación. Es que quienes definen los perfiles de los cargos no consideran importante tener esa formación profesional. Aunque suena lógico lo anotado por Lynch y Veal en el sentido que el trabajo profesional esta basado sobre el dominio de un cuerpo de conocimiento teórico, y las personas que están trabajando como profesionales en las industrias del ocio necesitan comprender el fenómeno del ocio, pareciera que algunos de quienes lideran las organizaciones involucradas en la oferta de servicios de recreación no se han dado cuenta de ello.

Cabría asumir que tienen lo que he denominado el "síndrome del recreacionista". Si yo me recreo estoy en capacidad de recrear o de definir como ayudar a que los demás se recreen. Entendiendo que el recreacionista es a la recreación lo que el turista es al turismo, aplicar la lógica que se ha seguido en la recreación al turismo señalaría que el hecho que yo viaje me habilitaría profesionalmente para gerenciar hoteles, agencias de viajes, ser guía turístico, etc. Y es evidente que en nuestra región a ningún dueño de hotel de categoría colocaría como requisito único para contratar un gerente hotelero el que éste sea turista.

Será acaso la razón el que valoramos más la satisfacción del turista por efectos de que quien la disfruta trae implícito un pago que la de un recreacionista que en nuestros países no es fundamental dentro de la industria del entretenimiento sino en la vida laboral y comunitaria?. Será sinónimo de recreación de mala calidad para personas de baja calidad. O en otras palabras recreación de pobres para pobres? Será que podemos dar el salto del dentista al odontólogo, o sea del recreacionista al Recreólogo?

Ante ese panorama es claro que es mal “negocio” estudiar recreación para trabajar en el sector. Estudio otra carrera, me ayudo a pagar mis estudios con el trabajo como recreacionista y además me recreo. Claro que ni será un trabajo profesional en recreación, ni mucho menos ésta hará parte del proyecto de Vida del trabajador.

Y que sucede con la empresa que los contrata? Asumiendo que haya tenido la sensatez de capacitarlo, al menos en lo básico de las técnicas, perderá no solo la capacitación brindada sino que igualmente nunca saldrá del proceso de hacer inducciones y reinducciones del personal.

Y que sucede con los usuarios de los programas y con las comunidades? Que ya no soportan el “síndrome del recreacionista” sino el “espanto del recreacionista”. No se han fijado en las multitudes de personas que literalmente "corren" -corremos- a escaparnos de esa peste del recreacionista de megáfono que se nos acerca simpáticamente en un centro vacacional a "recrearnos" o a "integrarnos" con los demás paseantes.

En un artículo recientemente aparecido en una revista intitulado “Que no haya recreacionistas”, la autora describía perfectamente su impresión como usuaria de un hotel al sufrir lo que esos “Organizadores del tiempo libre institucionalizado, estos técnicos del recreo que se especializan en cosas para "desaburrirnos", pueden convertirse en la pesadilla del soñado y planeado viaje de vacaciones” y que en sus palabras le permitieron por primera vez entender y sufrir en carne propia “ese concepto del existencialismo sartriano según el cual "el infierno son los otros"”.

No es gratuito que si quien formula políticas públicas sociales pasa por una experiencia “recreativa” de esta naturaleza no nos considera un sector importante. Asignar recursos públicos para recreación cuando lo que se va a hacer es mandar un poco de muchachos a que “recreen” a la comunidad.

Evidentemente no ha habido una resignación frente a tal situación. Desde diversos frentes se puede exigir profesionalismo del trabajo recreativo, y ello ha estado asociado a la capacidad de algunas organizaciones de estructurar programas y procesos de recreación con un grado de profesionalismo tal, que posibilitan vivencias que trascienden el divertimento o el ridículo del recreacionista.

Igualmente y abordando la explicación desde el móvil del conocimiento del fenómeno del ocio, si bien se va a avanzando gradualmente en el número de profesionales interesados y comprometidos con la disciplina, todavía se enfrenta el crudo preconcepto de que ante la multiplicidad problemas sociales y económicos “serios” que aquejan a nuestras sociedades -desempleo, violencia, coberturas y calidad en educación y salud, inseguridad, por mencionar algunos- sería ilógico detenerse a analizar temas más “triviales” y socialmente menos relevantes como el de la recreación y el ocio.

LOS PATRONES DE LOS PROGRAMAS DE FORMACION EN RECREACION

Considera Henderson que durante el siglo XX se presentaron cambios en la forma en que se ha educado en las carreras profesionales en recreación en los EUA, y propone su clasificación en 4 patrones que caracterizan ese desarrollo:

Inicialmente, correspondiendo a los primeros desarrollos curriculares de inicios de siglo (1920-1940), la educación en recreación estaba separada y diferenciada de la educación en parques, y a quienes la estudiaban se les dotaba para actuar como líderes de programas o especialistas en actividades. Recibían cursos en ciencias sociales y actividad física. Por el contrario, los estudiantes orientados hacia los parques eran preparados para ser administradores de recursos de grandes propiedades de tierra, la preservación y la gestión de sistemas de parques municipales. Su preparación involucraba cursos en diseño, arquitectura, horticultura y botánica.

-           Después de la segunda guerra mundial, se intensificó el enfoque sobre la actividad física. Aunque la recreación había sido vista por los desarrolladores de los primeros programas de formación en recreación primariamente como un medio para un fin, el currículo emergente en esta época enfatizó un segundo patrón donde la recreación fue un fin en si mismo. Los cursos fueron orientados mayoritariamente hacia la actividad y fueron administrados por departamentos de educación física y/o educación. Con el crecimiento de la recreación al aire libre de fines de los años 50, otros cambios ocurrieron. Surgieron los Departamentos de parques y recreación. Se establecieron nuevos programas de preparación profesional en las Universidades, frecuentemente como departamentos separados de recreación y parques que ya no estaban vinculados a la educación física. Típicamente ellos estaban más preocupados acerca de las prácticas administrativas y de gestión que a la preparación de líderes de actividades o guardabosques de parques. El entrenamiento técnico de los profesionales fue dejado a los Colegios Comunitarios y Escuelas Técnicas.  Los programas en escuelas de ingeniería forestal y recursos naturales tomaron una orientación mayor hacia el comportamiento, mientras que los currículos dependientes de departamentos de sociología, educación física y educación se tornaron más orientados hacia políticas y programas.

-           El tercer patrón fue el crecimiento de la recreación terapéutica y la administración de la recreación como el curso de estudio e interés predominante. Los profesionales en recreación terapéutica asociados ellos mismos con disciplinas de la salud y el crecimiento de profesiones de la salud aliadas. Como tendencia emergente, la recreación terapéutica se enfocó sobre la rehabilitación y la prevención de enfermedades secundarias.  Acompañando éste cambio en el enfoque ha estado la incorporación de más cursos sobre negocios, ciencias de la salud, metodologías de evaluación, mercadeo y teoría del ocio. Algunas universidades con profundización en recreación terapéutica han escogido localizar sus programas dentro de campos de la salud relacionados. El enfoque sobre gestión y programación de la recreación ha sido el estándar general del énfasis para el campo en escenarios de trabajo comunitario. Ello incluye especialidades relacionadas con el sector donde los individuos desearían trabajar así como el interés por el tipo de edad o de actividad que ellos tienen.

-           El patrón más reciente en los programas de educación en recreación en los niveles de educación superior es la dirigida a viajes y turismo así como la relacionada con la recreación comercial lo que ha llevado a algunas universidades a enfatizar sobre el sector privado con ánimo de lucro. Igualmente en algunas universidades con programas profesionales en deporte han alineado programas de administración deportiva con los de recreación. Este campo de estudio abarca gestión del deporte comunitario local, campos de recreación, y administración del deporte profesional.

A nivel de postgrado la mayoría de los programas de recreación ofrecen una o más especializaciones tales como en administración de recreación y parques, gestión de recursos recreativos o servicios de recreación terapéutica.

Con tales consideraciones, e independientemente del patrón sugiere Henderson que la preparación en recreación en el nivel profesional debería: brindar a los estudiantes una amplia educación general, equiparlos con las herramientas y metodologías de la profesión, y proveerlos con la experiencia práctica a través de prácticas y trabajo de campo supervisado.

El desarrollo de habilidades de investigación y de solución de problemas sería el énfasis diferencial de pre a postgrado.

En cualquier circunstancia, una persona interesada en una carrera en recreación debería obtener la educación y experiencia apropiada para perseguir las oportunidades de trabajo deseadas.

Y NUESTRO ENFOQUE?

En nuestros países se dio una dicotomía entre la recreación impulsada desde el estado -centrada desde la educación física- y la de los movimientos sociales -centrada desde la educación popular y la participación social-.

En un primer momento se asumió que el Licenciado en Educación Física, podía por extensión dinamizar los procesos de recreación y posteriormente, como en el caso colombiano, algunos de los programas profesionales de Educación Física se transformaron en Programas de Profesional de Educación Física y Recreación y otros -más curioso aún- en programas profesionales de Educación Física, Recreación y Deportes.

Hasta donde fue realmente un cambio en el enfoque o un simple cambio de nombre, lo reflejan los currículums. Se dan casos como el de un Programa de Educación Física y Recreación que de 45 asignaturas todo lo que concibe de recreación son las de Juegos 1 y Juegos 2. Profesionales en Recreación?.

Otra línea tuvo su origen más en la educación popular y la participación social. Procesos tipo YMCA -México y Venezuela- donde se institucionaliza la carrera de Recreación o en el caso Colombiano más en la línea Asociación Cristiana Femenina 2 de cuyas líderes de mediados de siglo pasado crearon la Asociación Colombina de Recreación y el Centro de Investigaciones en recreación dirigida - CIRDI, entidades privadas con profundo compromiso social que marcaron en gran medida el desarrollo profesional de muchos actores sectoriales y que en su momento ofrecieron programas de Tecnólogo y Técnico en Recreación Dirigida, habiendo desaparecido ambos programas y entidades.

En lo público surgen las carreras de Profesional en recreación en la Universidad del Valle, actualmente en funcionamiento y dependiente del Instituto de Educación y Pedagogía, y el de Tecnólogo en recreación, con opción de profesionalización en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, hoy sin funcionar. 

Otra línea se encuentra en casos como el Brasil donde desde escuelas de educación física de Universidades se avanzó gradualmente en la profundización sobre estudios de lazer, llegando hasta el nivel de que una línea de maestría es la de recreación e  incluso, como en el caso de la Universidad estatal de Campinas, a que sea un Doctorado específico.

Y LA (IR)RESPONSABILIDAD DE LAS ORGANIZACIONES QUE TIENEN QUE VER CON LA RECREACION?

Con o sin programas de formación en recreación existen instituciones que en su quehacer cotidiano, no esporádico, operan programas de recreación. 

Por ejemplo en Colombia existen no solo múltiples entidades públicas con responsabilidades específicas por programas y actividades de recreación, sino también corporaciones sin ánimo de lucro que hace más de 30 años administran recursos parafiscales que deben destinar a programas de recreación para los trabajadores y sus familias -son más de cincuenta entidades en este momento en el país-. Sin embargo no se conoce del primer caso de una de ellas que tenga un equipo de recreación conformado exclusiva o siquiera mayoritariamente por profesionales en el área.

De qué es indicativa esa situación? De que las entidades ofrecen unos programas de recreación que no requieren un nivel profesional? Que se ha privilegiado la infraestructura sobre los programas? Que los profesionales en recreación tienen mala formación? Que no se considera importante el tipo y calidad de recreación que se va a ofrecer a los usuarios? Que los usuarios no han comprendido después de tantos años que quienes les dinamizan los procesos recreativos requieren unas competencias para que el servicio que compran tenga una adecuada calidad? Que la recreación no es importante en el quehacer institucional? Que no es “negocio” brindar recreación de calidad ya que de todas formas ante la carencia de oportunidades recreativas el usuario de todas formas se va a conformar con cualquier cosa?

Contrasta este escenario de empirismo con el de los parámetros que han seguido algunos países para el desempeño profesional y que  -aunque a muchos no les guste el modelo norteamericano- ha reivindicado constantemente la importancia de desarrollar y exigir ciertas competencias profesionales para el trabajo en recreación, sugiriendo tres tipos de habilidades -personales, conceptuales y técnicas- con los siguientes parámetros:

La mayoría de las personas que trabajan en recreación y ocio deberán hacerlo directamente con personas. Así, los profesionales en recreación deben tener sensibilidad por la gente. Deberán poseer habilidades comunicativas -incluyendo oratoria, escucha, escritura, presentación clara y concisa de información- y de trabajo uno a uno y con grupos. Muchas de estas habilidades pueden ser desarrolladas y aprendidas en clases, pero un prerrequisito fundamental es el gusto por la gente.

-           Los profesionales en recreación también necesitan habilidades conceptuales en términos de comprender como se desarrollan y operan los grupos y como funcionan las organizaciones y las comunidades. Estos individuos necesitan ser creativos en la solución de problemas, capaces de planear, implementar y evaluar programas y procesos de recreación. Ellos también necesitan ser personas que comprenden como disciplinas tales como la psicología, sociología, economía, filosofía y ciencia política se juntan para crear las intervenciones  y servicios brindados. Esos individuos necesitan reconocer como cambia la sociedad y las implicaciones que estos cambios tienen para los programas y servicios de ocio y recreación.

-           Las habilidades técnicas incluyen las de realizar los requerimientos del cargo tales como análisis de actividades, planeación de un presupuesto, formulación de planes de gestión de riesgos, promoción y anuncio de programas, mantenimiento de infraestructura. Muchas de estas habilidades se aprenden en los cursos de recreación.

Tales parámetros que han orientado las exigencias de los exámenes de certificación para los profesionales en recreación y parques nos hacen reflexionar sobre el compromiso que han tenido nuestras organizaciones recreativas para asumir responsablemente que trabajar en recreación supone unas competencias profesionales.

Y es que la realidad nos muestra en concreto que muchas de nuestras organizaciones no han podido -o querido- dar el salto a una recreación profesional. Hay mucha -muchísima- gente que trabaja en empresas que ofrecen y prestan servicios de recreación sin nunca haberla estudiado, e incluso sin haber estudiado alguna disciplina que uno supone le brinde al menos alguna de las competencias de las que se exigen en otros países. Y ello no es un problema de esos trabajadores de la recreación. La causa última es la de los parámetros establecidos por las empresas y que posibilitan que esto suceda como un caso que conocimos  en Colombia que fijó como perfil para el trabajo en recreación ser joven, estudiante universitario, bien presentado, simpático y extrovertido. Y claro; es posible que aún un estudiante de ingeniería mecánica o de veterinaria de el perfil.

Cabe resaltar que no se trata de censurar el recreacionista de megáfono o al empírico.  Se trata es de llamar la atención a los gestores de la recreación en nuestras organizaciones para que en virtud de su compromiso social con la garantía de un ejercicio adecuado del derecho a la recreación y en un proceso ético de generación de satisfactores adecuados para una necesidad fundamental como lo es la de la recreación, obremos con una apuesta por la calidad profesional en nuestra oferta y prestación de servicios.

Y un primer paso puede ser el de diferenciar al recreacionista del recreador. Recreacionista es todo aquel que se recrea y no aquel que dinamiza profesionalmente un proceso de recreación.

Dinamizar procesos de recreación supone unas competencias específicas y ello demanda una formación particular.

Tal formación particular podríamos empezar por diferenciarla según el tipo de acción que demanda el proceso en las organizaciones y que en general podríamos clasificar así:

-         El del facilitador, que es aquel que ejecuta un guión de un programa siguiendo una programación definida institucionalmente. Es quien tiene el contacto directo con el participante en el programa o recreacionsta.

-         El del programador, que es aquel que establece las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se adelantarán las acciones del programa recreativo y garantiza la disposición de los elementos para el proceso recreativo en la cantidad, calidad y momento requeridos de acuerdo con el diseño.

-         El diseñador, que es aquel que define el derrotero técnico y operativo que tendrá el proceso recreativo para alcanzar el desarrollo temático establecido y la atención de la población objetivo.

-         El gestor, que es quien adelanta el proceso de priorización institucional de las intervenciones recreativas de acuerdo con las necesidades identificadas y los recursos dimensionados.

Visto así, el problema no es que haya empíricos en las empresas o que se vinculen recreacionistas. Lo grave es que sean ellos quienes hagan la gestión, diseñen los programas, hagan la programación y establezcan y dirijan a su buen criterio las actividades y “juegos” que realizarán. Y peor aún que sean ellos quienes formen las nuevas generaciones de recreadores.

Y ello no se subsana con organizar procesos de capacitación que pretenden -obvio, fallidamente- formar recreadores en cuarenta horas.

Hemos insistido en que un buen mecanismo para avanzar en la profesionalización del sector puede ser el de la acreditación, la cual supone previo estudio de competencias, y con base en los lineamientos técnicos y operativos que trace, un incremento de la idoneidad expresado en el reconocimiento público a los actores de un sector.

No nos referimos a la habilitación -que supondría que solamente quienes tienen el reconocimiento pueden actuar en el área- ya que ni es el interés sacar del mercado a los no profesionales ni sugerir la adopción de mecanismos draconianos sino avanzar gradualmente hacia la sensibilización social sobre la importancia y trascendencia del trabajo profesional en recreación, la adecuación de las instituciones formadoras para que puedan actualizar programas y cualificar talento humano ya actuante.

Una acreditación se impulsa cuando los profesionales desean ser considerados como poseedores de conocimientos de experto sobre materias técnicas relacionadas con su campo. Y ya estamos en ese nivel en el continente.

 

 

 

 

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